Para algunos representantes del sector empresarial, las palabras del embajador Douglas Barclay no estuvieron alejadas de la realidad que vive el país.
Elena de Alfaro, presidenta de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIES), consideró: “La violencia es un obstáculo que podemos encontrar contra el desarrollo, los beneficios del CAFTA, el turismo y el proyecto de convertir al país en un centro regional de distribución logística”.
Según Julio Arroyo, gerente de la Asociación Azucarera de El Salvador, el tema de la inseguri-dad implica además el aumen-to de costos de operaciones, lo que provoca ser menos competitivos.
Tarea de todos
El sector también reconoce que el tema de seguridad debe abordarse con la participación de los distintos sectores sociales.
Rafael Castellanos, presidente del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), sostuvo que la erradicación de la violencia es una labor de los diferentes sectores, además del Gobierno: “Debemos crear fuentes de empleo, aumentar la capacidad en las cárceles, aunque la solución de largo plazo es más institucional, pero hay que reconocer que es un problema que no solo el Gobierno puede resolver”.
De Alfaro cree asimismo que el sector debe implementar prácticas de responsabilidad social empresarial (RSE), que permitan erradicar el problema desde el entorno familiar.
“Podríamos acordar establecer empresas más cercanas a la gente para que los padres den más tiempo a sus hijos y mayor calidad de vida”, comentó.
Además insistió en que la labor debe ser retomada por los gobiernos locales.
En su discurso, Barclay insistió en que el sector debe canalizar su aporte con el pago oportuno de impuestos, ya que los recursos se dirigen a la implementación de programas educativos.
“Cada ciudadano debe trabajar por el bien común, no solo por su propio bien”, dijo Barclay.
El actual embajador abandonará el país este año luego de permanecer desde 2003.