Juego de presiones
Micrófonos... volumen... ¡acción!

Prudencio Duque \ Gerente general de Radio 102 nueve
pencho@102nueve.com

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Hoy compruebo nuevamente que los medios de comunicación son apasionantes. Y digo esto, —corrección— escribo esto, porque he tenido por primera vez la oportunidad de hacer una “columna de opinión”. El tema se dejó a mi elección y la única restricción a mi libertad de expresión fue el tamaño: 550 palabras.

Acostumbrado a los tiempos de radio, calculé, basado en 30 segundos (lo que normalmente dura un comercial), lo que significa ese lapso en palabras y la respuesta es: 3 minutos. Así ya he consumido 94 palabras, hasta la palabra “palabras”.

Se me ha ido alrededor de un 15% de mi espacio en esta irrelevancia; pero vuelvo a lo apasionante de los medios de comunicación. Luego de casi 20 años en este oficio y después de tener oportunidades en radio y televisión, debo de reconocer, al escribir este artículo, que lo de la pluma, o más bien, lo del “teclado”, es algo que requiere un talento aparte. Cada medio tiene su magia... y me quedo con la radio.

La radio es el medio más personal que existe y esa cercanía con la gente es para mí la principal característica que la hace diferente. La comunicación es de tú a tú.

Las características técnicas de la radio la convierten también en un medio que llega adonde sea. Puede escucharla en la playa, en la ducha o manejando. Muy difícil es leer un periódico o ver televisión en las mismas condiciones.

Además la radio es inmediata. No necesitamos preparar un set, maquillaje, ni estar vestidos de coctel para comunicar.

La radio se integra a la comunidad porque asume un rol protagónico como medio de información local y canal de expresión. Solo hay que ver lo que hace nuestra comunidad en el tráfico. Los oyentes se convierten en reporteros de las calles, formando una red que se comunica a través de la radio. Según algunos estudios, los oyentes pasan al menos 40 minutos diarios en promedio en sus vehículos, y ¿adivinen qué?: la radio es su única compañía (y así como veo las cosas respecto al tráfico en el país, este promedio puede alargarse cada año).

La radio, como yo la concibo, deber estar comprometida con la gente. Los conductores, animadores y todo aquel que se exprese tras un micrófono, debemos estar enfocados a las audiencias. Las estrellas de la radio deben de ser los oyentes. Los auditorios necesitan entretenimiento e información, pero también nosotros necesitamos orientar responsablemente. Creo en la autorregulación, en la ética que nos debe regir como medios y en que nuestras audiencias deben ser las que nos censuren o aplaudan.

Los medios, insisto, son apasionantes. Al finalizar mi colaboración para este periódico, me doy cuenta de que es interesante escribir para prensa impresa, y estoy motivado para seguir haciéndolo —cuando me inviten—. También es emocionante aparecer ante una cámara de televisión donde la expresión y la palabra se unen para comunicar... Pero abrir un micrófono, darle vida a la palabra y mover emociones, es la magia de la radio y lo que hace que comience mi jornada, al aire diciendo: Buenos días “a primera hora” de la mañana.



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