Faltaban 10 minutos para las 6 de la tarde cuando sonó el teléfono de redacción. Era Viggo Mortensen, desde California, EUA. Era su voz, en directo, sin intermediarios, sin mánager, como se acostumbra.
Corría el último día de febrero y a esa hora, a esos minutos, uno de los diseñadores de la sección tenía una llamada y provocó que la comunicación del actor se fuera a la línea en espera. Cuando el diagramador cortó su plática, atendió la llamada sin saber que a quien tenía al otro lado era al famoso Aragon de “El señor de los anillos” y ahora Diego, un soldado español en “Alatriste”, la película en castellano más cara de la historia.
“¡Chabelita, te llaman!”, vociferó el diagramador, en referencia a la periodista de esta nota, quien tomó el auricular y saludó. Luego el artista preguntó: “Usted tenía una entrevista ahora con Viggo Mortensen, ¿verdad? Pues soy yo”.
Tras una pausa para ordenar los papeles en los que se había recabado la información y hecho previamente una guía de preguntas, preparar la grabadora y alistar lapicero y libreta, la charla con este actor estadounidense crecido en Argentina empezó.
Sabemos que habla muy bien español, pero ¿no fue difícil hacer el acento de España cuando tú estás acostumbrado al acento argentino?
No solo el acento, sino qué tipo de acento español en concreto, porque el personaje viene del norte de España, de León, que es una forma un poco más lenta, más cuidadosa. Eso lo trabajé bastante, pero no solo era la forma, sino todo lo que tenía que ver con el período histórico y lo que quería aprender yo para hacer el papel. Diego Alatriste está para mí entre los mayores, sino el mayor desafío que he tenido como actor en toda mi carrera.
¿Pero fue difícil quitarse el acento argentino?
Me costó. Me costó un poco de tiempo hacerlo, pero es mi trabajo como actor, igual en inglés cuando hice el papel de “El señor de los anillos”, que es con acento americano y me tocó hacerlo como inglés y el último papel que hice, acabo de volver de Inglaterra y estaba haciendo de ruso y me tocó hablar así. Pero sí, siempre hay desafíos, como yo me crié en Argentina y, como podés escuchar, yo hablo como una persona de allá. Hay muchas personas en Madrid que son de Argentina, y al querer entonar como argentino, o en el ritmo latinoamericano... Imagino que en El Salvador también, que es distinto, nosotros cantamos un poco más y en cambio en España normalmente hablan más chato.
¿Cómo fue participar en la película más cara producida en España ($28 millones)?
En español no sé si se ha hecho otra película más cara. Es bonito, porque ellos no tienen la costumbre de hacer películas grandes de época como lo hacen en Inglaterra, Francia o Italia o el mismo Hollywood. Es parecido a lo que logró Peter Jackson en Nueva Zelanda, que es un país pequeñito, que no tenía costumbre de hacer películas grandes, y logró hacerlo con equipo neozelandés, y muy bien, así que era una forma de mostrar que en España también se puede.
Hay algunas escenas de peleas, ¿tuvo que prepararse mucho para ellas?
Es más drama... no hay tanta pelea, no creas eh, aunque es espadachín y soldado. Hay batallas, hay peleas, hay algún duelo. Se trata más de las relaciones de los personajes. Y el reparto hay que decir que es de lo mejor que hay en España en el cine y en teatro, y regularmente hubiera que tenido que hacer seis o siete películas en España para poder trabajar con todos ellos, pero tuve la suerte que a ellos también les gustó el guión. Y el director Agustín Díaz es reconocido y respetado, y muy conocido ahí. Ha ganado premios, un hombre culto, inteligente y me pareció un desafío interesante y a ellos también. Pude trabajar con muchos buenos actores. Es un cuento. Es complicado, las relaciones son complicadas y a veces trágicas. Se trata mucho del orgullo y lo lindo que se puede hacer a través del orgullo y lo trágico que puede hacer. Las relaciones sufren, porque la gente es muy orgullosa a veces.
Tras extra experiencia ¿ha recibido ofertas de hacer cine en Latinoamérica?
He tenido un par de ofertas, pero no he podido hacerlas porque normalmente estaba con otro trabajo y no estaba libre de hacerlo y en otro caso no eran papeles que yo creía que podía hacerlos, o no me gustaba el guión simplemente, porque, como en inglés, la mayoría de los guiones que recibo no son buenos. No es muy frecuente que te llegue un guión muy bien escrito y hay que tener suerte que te llegue un guión bien hecho y después, tener la suerte que se grabe bien.
¿Le recordó algo esa cultura española a lo que ya había vivido en Argentina?
Pues claro, el idioma, la forma de ser eso, del orgullo, el comportamiento, gente como Alatriste y sus compañeros los llamados “bravos” tienen mucho que ver con los gauchos o gente así. Sabés, con los vaqueros de México, imagino, de El Salvador, hay una forma de ser, una ética, digamos, un comportamiento, un orgullo que tienen mucho que ver, las raíces están ahí, en los bravos de los siglos de oro.
Hablando de países latinos, ¿qué sabe de El Salvador?
Nunca he estado y solo sé lo que he leído y lo que he oído, pero no he conocido gente de ahí.
Acá no hay industria de cine, pero sí hay varias personas con guiones interesados en producir y financiamiento, si le llevaran uno, ¿se animaría?
Pues sí, pero me sentiría muy responsable igual que con Alatriste, porque tendría que cambiar muchísimo más mi acento.
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Escuche la entrevista y un saludo de Viggo para los lectores de LA PRENSA GRÁFICA.