El nombre del proyecto es Reconstrucción de Hospitales por Emergencia de los Terremotos y Extensión de los Servicios de Salud (RHESSA). De ahí, sin embargo, es de donde salieron $30,596.97 para comprar alfombras, cortinas y muebles para el nuevo despacho del ministro de Salud, Guillermo Maza. Cuando ninguno de los siete centros asistenciales que bautizan el proyecto ha sido entregado, las autoridades sanitarias trabajan en una oficina estrenada en enero de 2006.
Los despachos del ministro y el viceministro Ernesto Navarro fueron sacados de las instalaciones del Ministerio de Salud, sobre la calle Arce de San Salvador. Las nuevas oficinas están albergadas en un edificio ubicado a dos cuadras, en la esquina formada por la calle Arce y la 19.ª avenida sur.
“La razón principal del cambio es que tenemos muchas visitas de gente que viene a darnos donaciones internacionales; nos visitan embajadores y gente que no es de acá, y el problema es que no pueden entrar”, justifica Maza.
Adecuar este inmueble con valor histórico tuvo un costo total de $91,383. Las otras fuentes de financiamiento que aparecen citadas en un documento que explica los gastos son el Gobierno de El Salvador (GOES) con $27,077.68, el Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD) con $16,926.88 y el Programa de Apoyo a la Modernización del Sector Salud (PAM) —otro préstamo, este del BID— con $12,484.96.
Entre las modificaciones realizadas están la colocación de pisos de madera, lámparas decorativas y azulejos. También se adquirió mobiliario para el ministro, el viceministro, secretarias y para un salón de reuniones.
Los gastos contradicen lo que en materia de arrendamiento dicta la Política de Ahorro del Sector Público, vigente desde 2003: “Se debe seleccionar inmuebles en zonas de baja renta y que requieran la menor inversión posible para la instalación de las respectivas oficinas”.
Renta y arreglos
El edifico del nuevo despacho, en todo caso, no figuraba entre los inmuebles de la red de salud pública cuyos dramáticos daños inspiraron en 2001 el préstamo para RHESSA que, con $142.6 millones, se convirtió en el de mayor cuantía extendido por el Banco Mundial al país. Esta casa antigua ni siquiera es una propiedad estatal. Apareció en el mapa en junio de 2005, cuando Salud empezó a pagar $8,000 mensuales de alquiler, según fuentes del ministerio.
En julio de 2005, Salud cumplió un mes de haber arrendado el edificio e inició la serie de modificaciones que lo dejarían apto para ser habitado en noviembre de ese mismo año. En esa época, el Hospital Bloom reportó que el único aparato para hacer tomografías axiales computarizadas (TAC) de toda la red pública se había arruinado. Repararlo costaría $18,000, y Salud se declaró incapaz de aportarlos. Todas las personas a quienes se les indicaba este tipo de diagnóstico eran referidas a clínicas privadas, entre ellas, una ubicada al interior de un hospital privado de Santa Tecla y propiedad de la familia del ministro Maza.
El aparato del Bloom fue reparado en septiembre de 2006 gracias a que la empresa Dada-Dheming compró la pieza y la rentó a la Fundación Bloom, patrocinadora del hospital, en $600 mensuales. La pieza terminó su vida útil el pasado 2 de marzo, día desde el que todo el sistema sanitario público está sin TAC.
Del RHESSA saldrá el dinero para reparar, a la brevedad posible, el TAC. Tal y como pudo haberse hecho en 2005, cuando el dinero para reconstruir hospitales fue usado para adecuar oficinas y no para reparar aparatos.