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El Salvador, CA
  › Marzo 17 de 2010

Zig zag en cierre “tour de France”

Las encuestas arrojan escasa luz sobre las cruciales elecciones del próximo domingo. En el inicio de campaña, el lunes, cuatro de cada 10 votantes seguían indecisos sobre quién debe ser el próximo presidente francés. Mientras, las televisiones se desesperan para poder aplicar a los 12 candidatos registrados el principio de “estricta igualdad” de tiempo que impone la campaña electoral.

Efe/J. M. Martí Font, El País
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 4/15/2007

A las puertas de la primera ronda de las presidenciales francesas, dos de cada cinco electores aún no deciden por quién votarán y, para dificultar más la lectura de la situación, el candidato conservador Nicolás Sarkozy, que encabeza los sondeos, ha decidido moverse hacia la derecha.

Con un 27%-29.5% de las intenciones de voto para la votación del próximo domingo, 22 de abril, el ex ministro de Interior y postulante de la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) luce bien situado para calificarse para la segunda.

A la aspirante socialista Ségolène Royal, primera mujer con posibilidades de auparse al Elíseo, se le atribuye entre un 23%-25%, mientras que el centrista François Bayrou, instalado en el tercer lugar, oscila entre un 18%-20%.

El ultraderechista Jean-Marie Le Pen se sitúa en un 14%-16%, pero cree “razonable” pensar que en realidad supera el 20%, y pronostica que superará la primera ronda para disputar la segunda con Sarkozy.

Sin embargo, en esta campaña, que se mueve al ritmo de la actualidad y no de la confrontación de los proyectos de los candidatos y dado el 42% de indecisos, pocos se atreven a hacer pronósticos.

Sin embargo, expertos de institutos de sondeos apuestan por que Sarkozy superará la ronda del 22 de abril. En cambio, son prudentes sobre si Royal o Bayrou, e incluso Le Pen, disputarán con él la segunda vuelta del 6 de mayo.

Desde que la UMP lo designó a mediados de enero, Sarkozy ha estado en cabeza de los sondeos y es dado como ganador en un duelo final con Royal, pero como perdedor si Bayrou fuese su contrincante.

Después de su discurso inicial moderado, Sarkozy ha optado por derechizarlo, con, entre otras, su idea de un Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional.

La socialista Royal, que teóricamente suscita menos rechazos que Sarkozy, afronta el reto de superar la primera criba, ya que, por una parte, Bayrou le sigue pisando los talones, y, por otra, tiene a seis postulantes a su izquierda. Los últimos sondeos señalan un cierto retroceso de la candidata socialista y un despegue de Sarkozy. Un bache que coincide con la entrada en tromba en radios y televisiones de los seis candidatos de extrema izquierda: tres trostkistas, una comunista, una verde y un altermundialista.

Ninguno de ellos supera el 5% en intención de voto, pero juntos suman un 13%. A lo largo de la campaña, los sondeos semanales mostraban una inestabilidad del electorado desconocida a la fecha. Ahora, con la irrupción de los 12 candidatos en los medios audiovisuales, el mensaje que reciben los ciudadanos franceses es puro picadillo.

François Bayrou

El ascenso en los sondeos de François Bayrou ha protagonizado la principal novedad en la precampaña francesa. Es la principal amenaza para socialistas y conservadores.

Proteccionista agrario
El candidato de la Unión por la Democracia Francesa (UDF) no llegó al 7% de los votos en 2002 y hoy ronda el 20%. Acusado de no tener programa, Bayrou responde con cuentagotas y se centra en los temas que más domina, como la agricultura. Promete proteger al mundo agrario francés y muestra su rechazo por la Organización Mundial del Comercio. Con 55 años, católico practicante y padre de cinco hijos, es considerado el más proeuropeo de los candidatos y, según los analistas políticos, será presidente si logra pasar la primera ronda. A pesar de que su partido tiene raíces conservadoras, ha insinuado que si gana pondría como primer ministro a un socialista. Fue ministro de Educación en los gobiernos de centro derecha entre 1993 y 1997.

Ségolène Royal

La candidata del Partido Socialista aspira a convertirse en la primera mujer en alcanzar la presidencia. Apuesta a subir el salario mínimo y la defensa de los servicios públicos.

Contrato para residentes
Nacida en Dakar, Senegal, en 1953, ha tenido que superar muchas críticas dentro y fuera de su partido por su corta experiencia en el Gobierno. En su programa destaca el aumento de las pensiones en un 5% y subir el salario mínimo de 1,250 a 1,500 euros mensuales (unos $1,700). En la precampaña hizo constantes referencias a François Mitterrand, del que fue asesora presidencial, y planteó renegociar el tratado de la Constitución europea. Además del alistamiento de los jóvenes delincuentes en misiones militares, pretende establecer un contrato de trabajo para obtener permiso de residencia.

Nicolás Sarkozy

El candidato de la Unión por un Movimiento Popular —UMP, centro derecha— se considera un modernizador. En su campaña ha sido duro contra la inmigración y flexible en las reformas laborales.

Inmigración selectiva
Sarkozy, de 52 años, ofrece ventajas fiscales para las empresas que extiendan la jornada laboral de 35 horas y permitir a los trabajadores jubilarse a la edad que quieran de forma voluntaria. En los asuntos internacionales se considera más “atlántico” que partidario del tradicional eje París-Berlín. Pese a oponerse a la guerra de Iraq, admira a Tony Blair. Rechaza la entrada de Turquía en la UE. El ex ministro del Interior, cargo que mantuvo hasta el 26 de marzo, defiende la inmigración selectiva y solo de trabajadores cualificados. Promete, en caso de ser presidente, que nadie se verá forzado a dormir en la calle a los dos años de su mandato.

Jean-Marie Le Pen

El candidato de extrema derecha propone acabar con la inmigración, dejar el euro, liberalizar la economía y poner fuertes aranceles a las importaciones. Pelea por acceder a la segunda ronda.

Contra la inmigración
Ha logrado que el debate político francés trate los asuntos que centraron su campaña de 2002, en la que llegó a la segunda vuelta: la inmigración, la identidad nacional, la bandera y la delincuencia. Le Pen, de 78 años, fundó el Frente Nacional en 1972 defendiendo siempre políticas de extrema derecha. Hace una clara diferencia entre “los franceses” y “los extranjeros”. A los primeros les concede prioridad en empleo y vivienda y exclusividad en prestaciones familiares. A los segundos les aplica un aumento del 35% a las cotizaciones a la seguridad social si quieren beneficiarse de la sanidad pública y el seguro de desempleo.