La Asamblea Legislativa podría aprobar en la próxima plenaria una reforma al Código Penal para sancionar con hasta ocho años de cárcel a quienes blasfemen y agredan reiteradamente símbolos y creencias religiosas de los salvadoreños.
Por unanimidad, la comisión de legislación dictaminó ayer reformar el artículo 296 del Código Penal para aplicar cárcel a conductas consideradas “satánicas”, y que actualmente son sancionadas solo con multa.
La enmienda a la normativa penal establece que será sancionado con hasta dos años de cárcel a “quien impidiere, interrumpiere o perturbare el libre ejercicio de una religión u ofendiere públicamente los sentimientos o creencias de las mismas”.
La pena será de uno a dos años, si la acción va acompañada con publicidad; la reiteración de esa conducta ameritará prisión de tres a cinco años y si la repetición va acompañada por publicidad será sancionada con prisión de cuatro a ocho años.
La reforma penal trae dedicatoria. Llega como reacción a los actos cometidos en El Salvador por miembros del ministerio Creciendo en Gracia, liderado por el puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda —autoproclamado “anticristo”—, quienes han quemado estampas católicas y agredido a miembros de otros cultos.
El presidente de la comisión de legislación, el arenero Guillermo Ávila Qüehl, no descartó que se hagan correcciones al texto para evitar posibles ambigüedades.
El legislador pecenista Antonio Almendáriz, quien comulga públicamente el culto cristiano, dijo que Creciendo en Gracia es “una secta que tiene el satanismo para alimentar a las pandillas”.
“Venir a venerar al demonio no le cae bien a una sociedad que es violenta”, matizó Óscar Kattán, del CD.