La conferencista brasileña Leila Navarro, especialista del comportamiento humano, recibe cariñosamente el nombre de “viagra empresarial” por el estímulo y la motivación que ejerce sobre empleados y empresarios para alcanzar el éxito laboral.
Sus tres libros, “Lo que las empresas buscan y las universidades no enseñan”, “Tu carrera en ascenso” y “Autoempleo, el as bajo la manga (Nowtilus)”, son obra de cabecera de sus seguidores.
La experiencia le dice a Navarro que los brasileños y los latinoamericanos en general son muy emprendedores, “quizá porque en estos países hay menos recursos, aunque eso no sea motivo para llamarlos ‘tercer mundo’”.
Navarro piensa que solo hay un mundo en el que lo que vale son la innovación y las ideas emprendedoras.
Pero, ¿qué es lo que nos hace diferentes? La actitud y predisposición ante las situaciones profesionales, no siempre fáciles. Esto es lo que la experta intenta despertar en los empleados y empresarios que fracasan en su carrera: la “viagra empresarial”.
Porque, si un inconveniente tiene la forma de trabajar de los latinos es la “tendencia a satisfacer lo que los otros piensan de uno mismo, aunque la productividad no tenga nada que ver con la satisfacción personal”, indica Navarro.
Trabajar y disfrutar a la vez
Si uno hace lo que le apetece más, el resultado será una sensación de felicidad placentera, pero la productividad tiene que ver con la satisfacción personal. Trabajar no tiene por qué ser aburrido y cansado, sino que también se puede disfrutar.
De aquí nace la “viagra empresarial”, término con el que Navarro se autodenomina, y que no es nada más que esta actitud emprendedora para avanzar.
Querer es sinónimo de poder
Una de las tácticas que Navarro propone para mejorar el rendimiento de la carrera profesional es el “autocoaching”, un método de cuestionarse a sí mismo para mantenerse en el mercado.
La idea que la conferenciante quiere transmitir es que “no hace falta llegar a una crisis para darse cuenta de que hay que desarrollarse”. La clave pasa por “sentirse parte de los acontecimientos”.
Asegura que existen dos tipos de personas: las primeras hacen lo posible, “hasta donde llega su mano, pero no más. Se quejan, critican y buscan siempre un culpable”. Las segundas, hacen lo imposible, “son las que no paran de hacer cosas de las que aprenden mucho”.
La idea que la conferenciante quiere transmitir es que “no hace falta llegar a una crisis para darse cuenta de que hay que desarrollarse”. La clave pasa por “sentirse parte de los acontecimientos”.
Navarro rompe con el tópico que dice que “querer es poder”. La experta piensa que “querer, quiere todo el mundo”. Lo importante es “querer hacer”. Las ansias de innovar, crear, avanzar, que poco tienen que ver con la conquista de cargos.