¿Cuántas veces le ha pasado que al tratar de hablar con su jefe este le manifiesta que no tiene tiempo, que sea breve o que lo discutirá la otra semana?
Seguramente esta situación se dio porque no se buscó un momento oportuno para poder hablar de un nuevo proyecto, de un aporte a la empresa, por poner ejemplos.
“La mayoría de las veces que un empleado fracasa al tratar de comunicarse con su superior es porque a lo mejor este lo abordó en un mal momento, ya sea familiar o profesional. Lo importante es planificar bien esa reunión para que sus palabras no caigan en saco roto”, dice el administrador de empresas Marco Tulio Azucena.
Muchas personas intentan hablar con el jefe sabiendo que este se encuentra en una ocupación o una tarea por la que podría prestar poca atención a lo que se le quiera transmitir.
Por ello hay que escoger el momento correcto para hacerlo, es decir, una actualización rápida es agradable en cualquier momento, pero evite discusiones muy largas o complejas cuando su jefe esté ocupado, tiene un pie fuera de la puerta o se está yendo para un viaje de negocios.
Hay que guardar la conversación para cuando el jefe se pueda concentrar en lo que usted le va proponer, porque de lo contrario puede que le refute o cuestione.
Según De Harvard Deusto, Formación y RR. HH., algunas de las formas de comunicarse con su jefe, si se trata de alguien difícil, complicado, tímido o con poco tiempo, es, por ejemplo, escribir notas cortas pero detalladas (sin olvidarse de pedir respuesta, confirmación, aclaración, etcétera) sobre lo planteado, porque es posible que la comunicación escrita le ayude a conseguir lo que no pudo con la comunicación oral. Por ejemplo, escriba: No se olvide de la comunicación emocional. Acuda siempre primero a los sentimientos, todos los tenemos. El inicio de la nota puede ser algo tan sencillo: “Buenos días, le adjunto...”, “espero haya tenido un buen viaje. Le adjunto...”, y, para terminar, “muchas gracias”, “buen fin de semana”, “espero que su reunión sea un éxito” o “hasta mañana y gracias”.
Procure empatizar: No es fácil ponerse en el lugar de los demás, pero, aunque no esté de acuerdo con ellos, le ayudará a comprenderlos.
Piense como su jefe
Póngase a pensar cómo le gustaría que un empleado lo abordara para notificarle sus errores. Recuerde que los jefes suelen tener más experiencia que los subalternos. Sin embargo, también tenga en cuenta que todo ser humano se equivoca.
“Eso siempre lo hemos hecho así” o “eso no vale la pena”, pueden ser respuestas a las propuestas nuevas que usted haga.
En este punto debe utilizar la información necesaria (informes, proyecciones, estudios de mercado) para sustentar el cambio y, en lo posible, tratar de llegar a un acuerdo. Inténtelo y utilice su capacidad de negociación.
Y lo principal, “no tire la toalla si no funciona a la primera o a la segunda”.
Puede que necesite ganarse poco a poco su confianza con el nuevo procedimiento.
Pídale información concreta sobre este y sobre otras formas que le permitan a usted trabajar mejor, lo que también le ayudará a él a conseguir sus objetivos y a usted a comunicarse mejor con su superior.