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El Salvador, CA
  › Diciembre 1 de 2008

Danza tradicional china en el país



Ana Margarita Marroquín
cultura@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 7/2/2007

Mei-hsiu Chan, con PhD en danza, ha venido por segunda vez al país, y trae clases de danza tradicional china como parte del intercambio cultural que promueve el gobierno de su país.

¿Qué elementos son de las danzas chinas?

Si hablamos de lo étnico, la danza representa la cultura. En las danzas taiwanesas hay elementos históricos y una historia detrás del baile. En la danza china es muy importante los colores que se usan para vestirse, porque eso dice algo, y los movimientos, porque algunos movimientos significan cosas distintas, como la forma que existe para señalarse entre sí. Creo que otras culturas en sus danzas tradicionales son muy similares son similares a lo que describo: la historia, la cultura que hay detrás, las costumbres, los colores, los significados. Lo más importante para las danzas chinas clásicas es, sobre todo, la cooperación: todos son importantes.

Para un occidental, las artes marciales y la danza no son lo mismo. ¿Para ustedes sí?

 

En la danza china hay diferentes estilos. Las artes marciales pueden ser el baile de las artes marciales. Y esta es el espíritu, la energía. Los bailarines están con los ojos abiertos, no sonríen, y sus movimientos están basados en los de las artes marciales, la velocidad es lenta o rápida, y está basado en la autodefensa y cada patada o golpe tiene un significado.

¿Prefiere bailar o enseñar?

Ambas. Cuando yo estaba pequeña me gustaba bailar. Luego me gustaba bailar en competencias porque era un reto para aprender más, para llegar a un nivel de calidad más alto en mi baile. Si yo veía a alguien bailar bien, quería ser mejor que esa persona, y trabajaba muy duro. Luego, cuando he viajado por el mundo, trataba de dar lo mejor de mí. No estaba preocupada por los demás, sino por hacerlo lo mejor posible en cada presentación. Hace 12 años vine aquí, en 1995, eran clases para bailarines chinos. Cada día hacíamos lo mismo, pero yo lo sentía como nuevo; es importante lo novedoso en el baile chino para uno como bailarín. Yo lo disfruté muchísimo, no sé el público, pero creo que también. Y como maestra universitaria, mis estudiantes son las nuevas generaciones alrededor del mundo, yo les exijo una alta calidad en los movimientos y todo lo que yo les doy espero que ellos lo guarden y lo cuiden como una tradición y que tengan la oportunidad de enseñar lo que saben alrededor del mundo.
Yo siempre quiero usar mi metodología. Quiero que cada uno ame la danza que le enseño y que se diviertan. Cada estudiante aquí ha pasado cerca de 20 horas conmigo en un mes... una hora y media tres días a la semana. No es mucho pero es un poco de la cultura china o taiwanesa en sus mentes. Y luego cuando ellos crezcan desde lo que les enseñé les expliqué cuál es el significado de esto, y cómo podemos representar la tradicional elegancia de los movimientos, la forma artística sobre el escenario y espero que en el futuro ellos digan que quieren aprender chino o que quieren hacer más. Esa es mi intención y las de mi embajada, porque ellos creen que el aprendizaje de la cultura es importante.

¿Siente que es más difícil hacer sus clases en Latinoamérica?

Es casi lo mismo, porque no importa si estudio en Panamá (el año pasado estuve ahí) o en Europa, o Brasil. La intención es la misma. He encontrado diferentes locaciones que son similares para mí. Y es maravilloso enseñar lo que sé a los más jóvenes.

¿Qué es para usted el chi gong y el tai chi?

Mi padre habló conmigo y me explicó que son artes diferentes: el chi gong es practicar movimientos a base de técnicas de respiración para relajar el cuerpo, y sirve en un 100% para reducir el estrés. Tiene que ver con los puntos de la acupuntura para que la gente esté más saludable, pero el chi gong es sin la presión sin las agujas: es sacar la energía de los cuerpos y dejar los elementos balanceados para tener una mejor salud.
El tai chi fue diseñado para autodefensa. En Taiwán fui una de las mejores mujeres en artes marciales. Después, fui invitada por una conferencia internacional para presentar chi gong o tai chi para artistas, bailarines o pacientes. Y viajé por todo el mundo para enseñarlo. Y es maravilloso y es muy sencillo para ayudar a muchas personas así (chasquea los dedos). En la primera clase una mujer dijo que se había ido el dolor que tenía en el vientre y que tenía semanas de poder levantar bien su brazo por estrés, pero mientras les enseñaba les mandaba mi energía para ayudarlos y la energía viajó y funcionó.

¿Fundó usted una escuela?

Creé un estilo combinando lo tradicional chino que aprendí en la escuela con lo que me había enseñado mi papá  y lo enganché con las teorías occidentales sobre las funciones musculares y la kinesología, y lo adapté a mis ejercicios. Cuando lo practiqué pensé que era muy sencillo y me  hacía sentir muy fuerte. Entonces probé con estudiantes y descubrí que estos ejercicios les ayudaban a resolver sus problemas y lo llamé Doctor Chan Chi Gong.

¿Cómo recibe la gente estas clases en los más de 18 países que ha visitado?

Donde vaya siento que es sobrecogedor, especialmente al final cuando los papás ven la puesta en escena, cuando la gente de la embajada ve la presentación se alegran, y yo también, porque ayudé a mi gobierno, servimos a la gente de China que está en otros países, y cada vez que ellos sienten la necesidad y nos buscan y cada vez que hago mi mejor trabajo todos están contentos. Y entonces me siento útil. El Salvador tiene poca herencia china, no saben nada excepto que sus abuelos o tatarabuelos fueron chinos.

¿Cuánto tiempo está en un lugar?

A veces puede ser un mes; a veces una semana y luego otra, depende de las actividades que se pidan. El tiempo depende de los maestros, lo que ellos tengan disponible o lo que se puedan tardar en enseñar. Si ellos tienen disponibles dos semanas, serán dos semanas. Yo lo disfruto porque aprecio lo que tengo en este momento. El sistema de educación de mi país me provee de esas experiencias, sin eso no podría haber alcanzado lo que tengo ahora. Viajar me permite conocer otras personas, otras culturas.

¿Conoce danzas latinoamericanas?

Conozco algunas: de México, de Puerto Rico y de Panamá. Ahí aprendí y es todo danza de grupo, creo que era una danza para festival la que aprendí. En Suramérica, la primera vez que fui creo que fue hace como 35 años, en La Paz, Bolivia, creo que estaban celebrando el 150 aniversario de la independencia. Vi un grupo de Perú y otros países. Son una mezcla diferente, bien bonita. Nunca la voy a olvidar. Y algunas describían los animales, y a veces hacían una danza del mono y eran diferentes historias y era fascinante. El vestuario en Latinoamérica tiene faldas largas, y siempre están el hombre y la mujer, y siempre son bien románticas, como el cortejo: siempre él la seduce a ella. Las danzas chinas no son así, nosotros nunca mostramos el lado romántico en escena. Es muy tradicional y muy conservador. Nosotros mostramos el cuello, las manos; en cambio en Latinoamérica es muy enérgica y eso es muy bonito.

¿Cuándo vino esta segunda vez a El Salvador?

El 10 de junio y empecé el lunes 11 a enseñar. Planeo estar cuatro semanas. Los grupos son muy distintos; los más pequeños son de 5 años: dicen “sí, sí, sí”, pero no recuerdan nada, solo si yo hago la danza la recuerdan. Un hombre que vino el primer día es uno de los mejores, estoy muy impresionada con él.

¿Planea regresar a El Salvador?

Claro. No sé cuándo. Pero cuando eres tan bienvenido por la gente acá, cuando la gente te hace sentir tan feliz, es maravilloso.

foto de la prensa/Tulio Galdámez

www.laprensagrafica.com

Lea la entrevista completa.

Danzas chinas
Los alumnos de las clases de danza que Mei-hsiu Chan impartió en el país las mostrarán al público.

Día:
Viernes 6 de julio.

Hora:
7:00 p. m.

Lugar:
Auditorio del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán.