Después de ganarse la reverencia de la crítica y público, Vladimir Nabokov murió hoy hace treinta años, dejando tras de sí un puñado de obras maestras entre las que brilla un título que sigue siendo símbolo de las pasiones más inconfesables: "Lolita".
"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía". Así comienza esa novela capital de la Literatura que aúna a su destreza técnica una temática osada: la tórrida obsesión de un hombre por la menor que da nombre al libro publicado en 1955.
Un personaje que también ha servido para bautizar popularmente como "lolitas" a esas adolescentes cuya mezcla de candor infantil y sensualidad adulta encarnó Sue Lyon en la película dirigida por Stanley Kubrick en 1962.
El filme tuvo que superar múltiples trabas con la censura propia del puritanismo de aquellas fechas, que impidió a Nabokov publicar por primera vez "Lolita" en EEUU, el país que había acogido quince años antes al autor ruso cuando huía de la Europa devastada por el nazismo.
Tras ser rechazado el manuscrito por cinco editoriales estadounidenses, "Lolita" fue publicada finalmente por una editorial francesa, Olympia Press, especializada en literatura erótica.
Esta publicación en Francia de un texto escrito en inglés por un autor ruso es un ejemplo más del cosmopolitismo que marcó la vida de Nabokov.
Nacido en San Petersburgo el 10 de abril de 1899 en una familia aristocrática, recibió una educación esmerada que le permitió expresarse con fluidez desde edad temprana en inglés, francés y alemán, además de en su lengua materna.
El estallido de la revolución bolchevique de 1917 obligó a la familia al exilio en el Reino Unido, donde el joven Nabokov se licenció en Literatura Inglesa por la Universidad de Cambridge.
Después de trasladarse a Alemania, también se interesó por las filologías alemana, eslava y románica, y aún sacaría tiempo para matricularse en Zoología y lograr un estilo notable como jugador de tenis.
Sin embargo, la vida de Nabokov en aquella Europa acechada por los conflictos y las tensiones sociopolíticas no fue nada fácil.
El 22 de marzo de 1922, su padre, que había fundado un periódico liberal dirigido a los exiliados rusos en Berlín, fue asesinado.
Nabokov, que se pagaba sus estudios universitarios con sus clases particulares como profesor de idiomas y sus traducciones, había dado sus primeros pasos literarios en la capital alemana, donde escribió en ruso poemas simbolistas -con el seudónimo de Vladimir Sirin-, cuentos y varias novelas cortas.
También en Berlín ocurriría en 1925 otro hecho clave en su vida, cuando en un baile de máscaras conoció a Vera Slonin, una compatriota de origen judío y también de ascendencia aristocrática que acabaría siendo la mujer de su vida.
El matrimonio se celebró cuando el nazismo iniciaba su ascenso en Alemania, por lo que, ante el temor de que Vera pudiera ser perseguida, acabaron embarcando hacia Estados Unidos en 1940.
Por aquel entonces, Nabokov tenía ya una carrera literaria en ruso emprendida con su primera novela, "Mashenka", fechada en 1926. Le siguieron "La defensa Loujine" y "El ojo" (ambas de 1930), "Cámara oscura" (1932), "El don" (1937) e "Invitado a una decapitación" (1938).
Al llegar a EEUU, los Nabokov se nacionalizaron norteamericanos y él abrió una nueva etapa literaria en inglés, idioma que manejó desde el principio con rara perfección y al que transformó en "algo que, por su cadencia, su melodía y su flexibilidad, jamás había sido antes", según Slonin.
"La verdadera vida de Sebastian Knight" (1941) fue su primer título en la lengua de Shakespeare.
Le siguieron "Barra siniestra" (1947) y "Lolita" (1955), su obra más famosa y polémica aún en pleno siglo XXI, cuya primera versión en mandarín sin censurar no se publicó en China hasta el año pasado y que hace sólo cuatro meses necesitó de un dictamen judicial para que se pudiera estrenar su versión fílmica india.
Cuando alcanzó la cumbre de su fama, Nabokov también tradujo al inglés algunas de sus obras primerizas en ruso, con la ayuda en algunos casos de su único hijo, Dmitri
Desencantados finalmente de las contradicciones de la sociedad estadounidense, donde "abundan el plástico y los moteles", los Nabokov se instalaron en Suiza, donde vivirían de forma permanente en hoteles.
Allí escribió títulos como "Pálido fuego" (1962), "Ada o el ardor" (1969) y "Cosas transparentes" (1972), y recuperó dos viejas pasiones: el estudio de las mariposas y el ajedrez, que aún seguía cultivando cuando le sorprendió la muerte en Montreux el 2 de julio de 1977.
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