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El Salvador, CA
  › Diciembre 4 de 2008

Sexualidad durante el embarazo

Que la mujer esté en gestación no significa pausar la conexión erótica con su pareja. Las relaciones sexuales no son dañinas para el desarrollo del bebé. Eso sí, siempre y cuando no sea un embarazo de alto riesgo y cuente con la venia de su ginecólogo.

Leticia M. Serrano
estilo@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 7/7/2007

“Yo no quería tener relaciones sexuales con mi esposo por miedo a que el bebé sufriera algún daño. Aunque el doctor dijo que lleváramos una relación normal, siempre existió el temor de lastimarlo o provocar riesgo de aborto. Entramos a una etapa de cierta distancia y enfriamiento en nuestra sexualidad”, expresa Guadalupe A. al recordar la etapa en la que estaba embarazada de su primer hijo.

Y es que es un panorama que se da en algunas parejas mientras existe un embarazo de por medio. Este, aunado a otros temores como por ejemplo que el hombre la discriminará por su evidente cambio de figura, es lo que propicia que se refrene en cierto grado la plena conexión erótica entre la pareja, de la misma manera que lo hacían antes de fecundar al bebé.

Sin embargo, el sexólogo Roberto Lizama dice que (siempre y cuando no sea diagnosticado de riesgo) estos no son más que temores infundados.

Este experto es de la opinión que es en la etapa que más debería disfrutar la pareja debido a que “la sexualidad en la pareja ya no es procreativa, sino reafirmativa” del vínculo que existe entre ellos.

Una aliciente aclaración para esos temores descritos es que “no existe ninguna razón médica para evitar las relaciones sexuales plenas durante todo el embarazo”.

El ginecólogo Alexis Aguilar lo confirma y aclara que “no es necesario restringirla en todas las mujeres embarazadas” a menos que existan “situaciones particulares” que puedan significar riesgo.

Con moderación

El doctor Arturo González, consejero prenatal del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), está de acuerdo con que no es dañino; sin embargo, dice que lo que sucede es que debido a factores hormonales el hecho de que lo disfrute o no “es variable”.

Es más, dice estar convencido de que mientras la mujer está encinta la libido (deseo sexual) de la mujer disminuye, casi desde el inicio del embarazo hasta llegar a su culmen.

Es ahí donde, según este experto, debe existir plena comprensión y no llegar hasta el punto de “exigir” que se le complazca, sino más bien buscar métodos de satisfacción de común acuerdo para disfrutar la conexión sexual, pues como lo confirma Lizama, “las relaciones sexuales durante el embarazo son benéficas para el cuerpo, ya que el orgasmo ejercita los músculos uterinos”.

No hay un tiempo definido en el cual se pueda decir prudente o no disfrutar del erotismo, más bien lo puede hacer hasta un día antes del trabajo de parto; sin embargo, a partir del segundo trimestre, se podría decir que la mujer puede sentirse más segura de practicarlo debido a que el proceso de embarazo ya ha superado las anteriores etapas, como el miedo a un aborto.

Foto de la prensa/Félix Amaya

Posiciones

El sexólogo Roberto Lizama sugiere durante esta etapa:

La mujer debe darle la espalda a su pareja, con las rodillas flexionadas y el tórax extendido hacia adelante, de igual forma el hombre debe estar atrás.

También pueden estar recostados de lado. Otra opción es que la mujer se siente frente a él sobre sus piernas. Él debe estar sentado.

En los meses intermedios y al final de la gestación, cuando el vientre ya se ha agrandado, es interesante adoptar las siguientes posturas:

Penetración desde atrás: con sus diferentes variantes, son las posturas donde menos estorba el vientre.


Penetración de lado: acostados y de lado, la mujer tendrá mucha facilidad para maniobrar.


Cara a cara: ella sentada sobre él. Es una postura cómoda, donde ella puede controlar el alcance de la penetración si hubiera alguna molestia.



Sugerencias para las parejas.

El ginecólogo   Alexis Aguilar  recomienda que como pareja es importante que tengan una muy buena comunicación para adaptarse y solventar los inconvenientes que puedan surgir.


La incomodidad se debe mucho a la dinámica sexual, volviéndose el característico abdomen gestacional, el punto central de la discusión, pero la solución esta en la adopción de nuevas posicionesque lleven a la satisfacción de ambos miembros de la pareja.


Cuando la incomodidad tiene como principal elemento el temor a provocar alteración en el curso normal de la gestación se debe considerar incluir a su obstétra en la discusión; con el fin de aclarar esas dudas que generan temor y que en definitiva pueden alterar la relación en pareja.