El 88.6% de los ciudadanos de San Miguel aprueba el trabajo que ha realizado el alcalde Wilfredo Salgado en los últimos 12 meses, según una encuesta municipal elaborada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA. Los detractores del funcionario son relativamente pocos: 6.5% lo desaprueba.
La simpatía del alcalde es alta, pero no es una novedad. En octubre de 2005, Salgado tenía la opinión favorable del 86.5% de sus conciudadanos. En enero de 2006, la cifra era del 84.5%.
Los logros del funcionario son la ejecución de obras de infraestructura, en particular el arreglo y mantenimiento de las calles, y ser “cercano” y “ayudar” a la gente.
Los migueleños quieren a su alcalde, pero también le formulan críticas: algunas personas lo sienten “alejado de la gente”, le reprochan sus políticas de impuestos, no lograr entendimientos con otras fuerzas políticas y “ser mal hablado”.
El 68% de los entrevistados dice, por otra parte, que Salgado está cumpliendo las promesas que hizo durante la campaña electoral, mientras que el 22% dice que no.
Los habitantes de la Sultana de Oriente, en suma, están satisfechos con el hombre que lleva las riendas de la comuna desde 2000, pero no se sienten del todo felices con su ciudad. El 58.3% dice que la urbe está mal o muy mal, y el 51% sostiene que va por el camino incorrecto. Esto, sin embargo, no pesa en la popularidad del alcalde, porque las quejas son sobre temas de competencia del gobierno central y la gente lo entiende así: delincuencia y mal estado de la economía.
En lo que corresponde a la alcaldía, la principal deuda de la municipalidad es no mejorar el drenaje de las aguas lluvias, el orden en el centro de la ciudad y la limpieza de las calles.
Así las cosas, Wilfredo Salgado tiene por ahora todo a su favor para seguir gobernando San Miguel. Si las elecciones municipales se realizaran en este momento, el 21.8% votaría por el PCN; en segundo lugar, muy atrás, aparecen empatados ARENA y el FMLN.
La investigación confirma que el alcalde mantiene intacto el capital político que lo mantiene como figura prominente en la ciudad que gobierna.
Salgado llegó a la oficina municipal en 2000, en una elección con final sorpresivo, ya que nadie esperaba que su partido, el PDC, derrotara al regente ARENA o a los izquierdistas del FMLN. Había dos cosas en contra de su candidatura: los verdes tenían una estructura débil y él acarreaba sobre sus espaldas la acusación de haber sido parte de una estructura armada ilegal de exterminio de pandilleros. Eso no importó a los electores y votaron por él.
En 2003, fue reelegido por primera vez, solo que esta vez bajo la bandera de ARENA, y finalmente en 2006 llegó al poder con el PCN.
Ha logrado revitalizar este partido, pero su fuerza tiene límites. En la contienda legislativa, los migueleños votarían principalmente por el FMLN (20.3%), seguido del PCN (16.8%), y ARENA (11.5%) caería hasta el tercer lugar.
En la elección presidencial, el panorama se pondría complicado, ya que los tres partidos aparecen con simpatías similares, pero la balanza se decanta a favor del PCN si Salgado es el candidato.
El alcalde ya ha mostrado abiertamente su interés en buscar la presidencia del país, pero la dirigencia del PCN aún tiene dudas al respecto.