La cifra de muertos que dejó como saldo el poderoso huracán Félix en el área fronteriza de Nicaragua y Honduras en las costas del Caribe ascendió ayer al menos 130, según señaló la agencia Reuters.
Félix tocó tierra el martes en Nicaragua como huracán categoría 5 en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), un territorio lleno de comunidades de frágiles casas de madera y lámina y habitado principalmente por indígenas miskitos. “Tenemos unos 130 cadáveres enlistados”, dijo Fabio Benedic, oficial de rescate de la Defensa Civil en la localidad.
El listado oficial incluye a unos 50 desaparecidos, 100,000 damnificados, 8,477 desplazados y 8,848 casas destruidas.
El gobierno del presidente Daniel Ortega ha reconocido que la situación “es peor de lo que pensábamos”, y que aún falta mucho para determinar la magnitud de la catástrofe.
La falta de comunicación con la región, con una población estimada de más de 300,000 personas, afincadas en un extenso litoral rodeado por manglares, dificulta aún más la tarea de rescate y recolección de información.
La desesperación, el hambre y la incertidumbre han marcado las 72 horas tras el paso de Félix, que el pasado martes azotó el Caribe norte nicaragüense con vientos de 260 kilómetros por hora.
La región afectada está prácticamente aislada del resto del país, tras el colapso de las principales vías de comunicación y las redes de teléfono. Tampoco hay luz ni agua potable, y la mayoría de los ríos, usualmente medios de transporte, está desbordada. Solo se puede llegar a la capital Puerto Cabezas —también llamada Bilwi— por avión o barco.
Cientos de personas se aglomeran a diario en el desvencijado muelle de esa ciudad, partido por el ciclón, a la espera de ser rescatados o de la aparición de los familiares desaparecidos.
El aeropuerto de Puerto Cabezas también se mantiene abarrotado de centenares de personas que corren hasta los helicópteros o aviones que llegan con ayuda humanitaria, que, a pesar de la pronta respuesta internacional, ha resultado insuficiente.
El gobernador de la RAAN, Reinaldo Francis, dijo que es “poquita” la cantidad de alimentos, medicinas y agua que tienen para la población afectada: “Las raciones que estamos entregando son para tres días nada más”.
El Gobierno aún trabaja para precisar la magnitud del desastre en 49 comunidades caribeñas y, aunque la cooperación internacional está llegando, se registran dificultades para hacer llegar los auxilios a los afectados.