Con uñas, con dientes y con fuego
Agraviada una y otra vez, esta gente decidió no poner más la otra mejilla. Y su primer grito de sublevación lo fueron a dar al mero oído del hombre que, para ellos, encarna lo más odioso. ¿A quién se le ocurre que para responder las afrentas de una mara haya que ir a quemarle la casa al jefe de la clica? A ellos. A esta comunidad en el norte de Ciudad Delgado que solo entre enero y agosto había padecido 14 homicidios, todos atribuibles a la pandilla local. En silencio, un día, decidieron no callar más. Se armaron de determinación y de armas de fuego y ejecutaron su operativo de venganza. Dicen que no se dejarán más y que quien quiera ir a buscarlos los encontrará. Pero estarán preparados y dispuestos. Por petición de los habitantes afectados, que aducen motivos de seguridad, se omite algunos nombres de lugares y de personas. |