Como propósito de enmienda para 2008 prometí tratar de no enojarme tanto. Por eso, mejor que me dé risa. Pero ya no aguanto el estómago de tanto reír. Me dio risa que mientras en el resto de países de Centroamérica ya arrancaron con sus torneos domésticos, en nuestro país lo haremos, supuestamente, hasta el 10 de febrero. Me dio risa que la FESFUT y la primera división jale cada quien para su lado en el tema del préstamo de los jugadores. Me dio risa que el gerente de Alianza se pusiera a la par del Alajuela, justificando la inasistencia de los seleccionados albos a los chequeos médicos. Y ayer, cuando Christian Peñate me comentó lo de la cancelación del fogueo contra Belice por falta de vuelos hacia ese país, me dio todavía más risa. A medio mundo aquí en LA PRENSA GRÁFICA le dio risa, también.
Y es que, señores, es mejor que nos dé risa. Somos el hazmerreír de medio mundo. Si la risa es saludable, en nuestro país, con todo esto que les he contado, ya no existirían las enfermedades.
Ya nadie nos toma en serio. Nadie toma en serio al fútbol salvadoreño. Me resulta curioso que los sesudos dirigentes de nuestro balompié no hayan logrado boletos —o conexiones aéreas como le dicen ellos— a Belice, cuando de primera mano tenemos en El Salvador una de las más grandes empresas aéreas de la región americana, que viaja a ese país todos los días.
¿Es imposible conseguir un vuelo chárter? Obviamente una aerolínea no va a dejar en tierra a pasajeros para abrir espacio a una graceja delegación de futbolistas. Me da risa, pero hoy de la más triste, que no haya soluciones.