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Pregúntale a tu psicólogo
Mojar la cama es de niños

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Lic. Boris Barraza Psicólogo
salud@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 2/10/2008

PREGUNTA: Tengo un hijo que en un par de meses cumplirá los 15 años y que aún moja la cama. Estoy muy preocupada por eso y quisiera saber qué es lo que puedo hacer para ayudarle.

RESPUESTA:

Aprender a controlar las ganas de ir al baño, ya sea a orinar o a defecar es algo que se logra entre el tercer y el cuarto año de vida de un niño. Este entrenamiento involucra identificar señales corporales que van desde que se presentan “las ganas para ir al baño”, o sea, identificar la necesidad de orinar, hasta poder aguantarse esas ganas y llegar al lugar apropiado donde se orina, es decir, el sanitario.

Un rasgo que permite identificar la madurez en el crecimiento psicológico de los niños pequeños es la manera apropiada en que están logrando lo que técnicamente se llama CONTROL DE ESFÍNTERES. Dicho en lenguaje cotidiano, esto es que el niño ya no moja la ropita durante el día ya que avisa para ir al baño a orinar o a defecar. Este comportamiento es consistente en el día y en la noche.

Cuando un niño ha llegado a cumplir cuatro años de edad y no ha logrado ese control de esfínteres, es una señal de preocupación; y si tiene más de esa edad y ese aprendizaje no se ha logrado debe ser una señal de alarma.

En este momento lo que usted debe hacer es llevar su hijo a consulta con un médico urólogo, para verificar que no haya un problema orgánico que le haya impedido aprender a controlar la vejiga en la noche. Si el urólogo determina que todo está bien, que el examen corporal indica que no hay ningún problema físico, entonces hay que acudir a la intervención psicológica, para descubrir la causa por la cual su hijo aún moja la cama por la noche. Y si el psicólogo lo considera necesario, se podrían tener algunas consultas de apoyo con el psiquiatra para obtener una ayuda con medicamentos y controlar alguna ansiedad desbordante que su hijo no pudiera manejar de manera apropiada.

Su hijo ahora es un adolescente que está por cumplir los 15 años de edad y es muy probable que esta dificultad que usted me cuenta ya debe haberle afectado en su autoestima y su personalidad. Es probable que su hijo se muestre tímido, inseguro, y que sea muy ansioso.

Estos serán algunos de los rasgos que deberán ser mejorados al mismo tiempo que su hijo desarrolle un mejor control de esfínteres.

Sabe señora, hay algo que me sorprende: ¿Por qué esperar tanto tiempo para buscar ayuda para su hijo? ¿Por qué dejar pasar 10 años con una dificultad que afecta profundamente el desarrollo normal de la personalidad de su hijo? ¿Por qué no se hizo una intervención a una edad temprana para resolver esa dificultad, cuando era más fácil corregirla, sino tener que esperar hasta ahora?