El candidato, más que cualquier otra cosa, es lo más importante a la hora de decidir por quién votar, manifiestan los salvadoreños en la encuesta más reciente realizada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.
Para el estudio, elaborado entre el 19 y el 22 de enero, fueron entrevistados 1,500 hombres y mujeres residentes de 60 cantones y 90 lugares urbanos de los 14 de departamentos, lo cual permite hacer inferencias con un 2.6% de margen de error.
Los salvadoreños irán a las urnas dos veces en el primer trimestre de 2009 para elegir a 262 alcaldes; 84 diputados y al presidente y el vicepresidente de la República.
Los partidos políticos habilitados para participar en la contienda están en este momento designando sus candidatos y preparando sus estrategias.
En este contexto, LPG Datos le preguntó a los ciudadanos qué toman más en cuenta a la hora de decidir por quién votar.
La investigación muestra que, en general, la gente se fija en el candidato; luego en las propuestas, y, finalmente, en el partido político postulante.
En el lenguaje de los asesores electorales, lo anterior se resume en dos palabras: valores e ideas. El éxito de una carrera electoral de que el candidato transpire valores con que la gente se identifica y transmita ideas convincentes.
El peso del partido político, por otra parte, no es despreciable, sobre todo si se pretende llegar a la Asamblea Legislativa.
Hay que tomar en cuenta, además, que el capital político del partido es el saldo inicial con el que un candidato comienza a darse a conocer y a transmitir sus ideas.
Un partido fuerte garantiza más dinero para publicidad, más gente para trabajo proselitista de contacto directo e incluso más cobertura periodística.
Una persona con un capital político propio (conocido y con un saldo alto de opiniones favorables) hace buena combinación con partido político de caudal electoral alto.
Aunque las cosas no son tan sencillas, ya que la gente no siempre está interesada en los mismos temas o aprecia con mayor preponderancia los mismos valores.
En este momento, por ejemplo, los temas más importantes para la población son el estado general de la economía y la seguridad pública.
La gente espera que el próximo Gobierno se concentre en la creación de fuentes de empleo y en cuidar el poder adquisitivo de los salarios.
Las buenas ideas no bastarán; los candidatos tendrán que ser convincentes; demostrar que poseen voluntad y capacidad.
Luego está el tema de la seguridad pública. A pesar del descrédito de las expresiones “mano dura”, la gente sigue en favor de acciones fuertes, como el aumento de la fuerza policial y el endurecimiento de las leyes.
A escala municipal, la agenda es más sencilla, pero no por eso menos compleja: la gente espera que los alcaldes hagan obras de infraestructura, en particular caminos, introducción de agua potable y de otros servicios básicos.