El alpinista navarro Iñaki Ochoa falleció el 23 de mayo en el Annapurna, uno de los 14 “ochomiles” que coronan el Himalaya. Antes de morir, agonizó cinco días en un campamento a 7,400 metros, tiempo en el que se improvisó un operativo para rescatarlo. Resultó infructuoso, pero certificó que hay nobleza en la condición humana.