El Salvador tiene en su poder al menos 39 de los más de 10,000 documentos extraídos por el Gobierno de Colombia a la computadora de “Raúl Reyes”, segundo de las FARC muerto en un operativo militar. Las comunicaciones, en las que se menciona al FMLN, a “Ramiro” o al Frente, dan cuenta de una relación institucional que pasó, entre 2001 y 2007, por gestión de negocios en varios rubros —incluida la venta de armas—, la planificación para que “Ramiro” visitara en Colombia zonas controladas por la guerrilla y consultas recíprocas sobre la situación política de ambas organizaciones.
En un correo fechado en 2005, cuya autenticidad LA PRENSA GRÁFICA verificó con fuentes gubernamentales en Costa Rica, Colombia y El Salvador (ver recuadro), “Raúl Reyes” asegura que se reunió con “Ramiro”, quien en ese momento se mostró contento por haber “recuperado el control del Frente totalmente”. “Le están dando un rumbo diferente al que venían cayendo”, dice el texto.
“Ramiro” es el seudónimo de guerra de José Luis Merino, dirigente del Partido Comunista, diputado del PARLACEN y actual miembro de la Comisión Política del FMLN. Hasta ahora, Merino y el Frente han dicho que su principal relación con la guerrilla colombiana fue durante la guerra, y que actualmente solo tienen “vínculos políticos” a travñes del Foro de Sao Paulo. Los correos indican, no obstante, que las comunicaciones entre “Ramiro” y las FARC estuvieron vigentes incluso en diciembre pasado, e incluyen planes de negocios en común.
En la comunicación más reciente de las entregadas a El Salvador, del 17 de diciembre de 2007, una dirigente de las FARC identificada como “Inés” informa a la dirigencia guerrillera que en El Salvador “está el proceso de punta centroamericano, dada la perspectiva de victoria electoral de un FMLN en proceso de rectificación interna...”. La relación, fortalecida en 2001 a raíz de la colaboración entre el FMLN y las FARC para la organización de un evento internacional en San Salvador que la guerrilla colombiana utilizó como base de propaganda (ver nota en páginas 6 y 7), llegó a involucrar a los máximos dirigentes de las dos organizaciones.
“Ramiro”, según una misiva del 6 de mayo de 2005, recibía consejos políticos y estratégicos de “Manuel Marulanda”, “Tirofijo”, el líder histórico de las FARC, fallecido el 26 de marzo pasado. “(‘Ramiro’) dice que gracias al camarada Manuel dejaron de comerse el cuento de que eran poder y se pusieron las pilas a recuperar lo que habían perdido”, cuenta a “Reyes” “José Luis”, mando medio de la cúpula de las FARC según fuentes colombianas.
Negocio tripartito
Rodrigo Granda, considerado el “canciller” de las FARC por las autoridades colombianas, era el encargado de mantener abiertas las líneas de negocios con su contraparte salvadoreña. “Una de las tareas de “Ricardo” —alias de Granda en Centroamérica, según fuentes consultadas en Colombia— era la de mantener los negocios empresariales con venezolanos, salvadoreños y belgas”, dice un correo dirigido al Secretariado de las FARC por “Raúl Reyes” el 3 de enero de 2005, explicando las consecuencias de su arresto, 10 días antes en un café de Caracas.
En esa misiva, de hecho, “Reyes” expone a sus jefes —el Secretariado de las FARC— las acciones a tomar ante la detención de Granda, quien fue liberado meses después en Colombia. Entre otras cosas, propone que sea el guerrillero “Iván Márquez” el que retome la relación de negocios con “Tino”, alias del diputado venezolano Amílkar Figueroa, y con los salvadoreños. “Reyes” es, en esa comunicación de 2005, bastante específico en el rubro de negocios de las que ha estado hablando con salvadoreños y venezolanos. “Las opciones de armas por los lados de los chinos”, escribe.
Las comunicaciones indican que las relaciones de negocios entre “Ramiro”, el FMLN y las FARC se fortalecieron en 2004, poco después de que las dos organizaciones retomaron el nexo establecido en 2001, el cual había debilitado desde entonces.
El 18 de octubre de 2004, Reyes escribe a “Aleyda” —otro mando medio, según fuentes colombianas— sobre la propuesta que “Ramiro salvadoreño” le ha hecho para entablar negocios con un venezolano que dirige la oficina latinoamericana de una transnacional afincada en Bélgica (en correos posteriores aparecen referencias a “los belgas”).
Un mes después, es Rodrigo Granda —“Ricardo”— el que explica a “Raúl Reyes” que las posibilidades de negocios conversadas con el comunista salvadoreño y “los belgas” incluyen rubros como reciclaje de basura, vivienda y petróleos, como LA PRENSA GRÁFICA informó el domingo pasado. Granda habla ahí de un reparto de utilidades por partes iguales e incluye a un cuarto socio: “Tino”.
También es Reyes quien, en la Navidad de 2005, tras la detención de Granda, alerta al Secretariado del riesgo que supone que propiedades de las FARC en Centroamérica (El Salvador y Panamá) estén a nombre del “canciller”.
Más allá de los negocios, según se lee en los correos, las FARC y “Ramiro” hablaban de otras cosas de interés para el FMLN, como los sucesos del 5 de julio de 2006.