Los dirigentes de dos de las principales gremiales empresariales del país no dudan ni un segundo para criticar el subsidio a un sector al que no se la exigido eficiencia: transporte público, e insisten en pedir que este no siga si ya está afectando las arcas del Estado, además de la carga que ya representa para parte de la población, que da $0.10 por cada galón de combustible que compra desde diciembre pasado.
“Si se subsidia algo que no funciona bien y se le está echando plata a la ineficiencia y a la falta de transparencia, eso no es correcto y se debe de hacer algo”, reclama Jorge Daboub, presidente de la Cámara de Comercio, al afirmar que la disposición del sector privado y de todos los salvadoreños que pagan los impuestos que financian estas ayudas, estarían dispuestos a subsidiar, pero a “sectores vulnerables” que sí lo necesiten, y entre esos sectores, no identifica al de transporte.
“Si no se limpia la mesa, no es correcto seguirlo dando”, agrega, sobre todo cuando ha trascendido que este subsidio, que ya ha implicado una erogación de $15.8 millones desde diciembre a abril, puede estar generando un déficit en la caja fiscal.
Y al hablar de mesa limpia, los empresarios se refieren a las reformas que llevan años en espera, entre ellas asociatividad, modernización de la flota, reducción de unidades por ruta y el seguro de accidentes para terceros, entre otras. “Lo que pasa es que nunca se ha querido entrarle a un nuevo sistema de transporte, no hay voluntad política para eso”, agregó Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP).
Precisamente, la empresa privada en sus propuestas contempladas en ENADE ha planteado una reforma completa al sector y la creación de un sistema de transporte público.
“No se quiere trascender, pero acá la responsabilidad no solo es del Gobierno, ahí hay participación de todos los partidos políticos que no han tenido el coraje y la voluntad de salir al encuentro de uno de los mayores problemas del país”, acotó Colorado.
Actualmente, todas las bancadas legislativas, a excepción del CD, tienen entre sus filas a diputados o militantes propietarios de buses que han presionado para que se acuerden reformas que los obliguen a reestructurarse.
La preocupación del sector privado es que aún con todas estas deudas, dada la coyuntura de altos precios del petróleo, el Gobierno esté analizando la posibilidad de aumentar este subsidio, que por el momento destina $400 por bus que circula y $200 por cada microbús.
Pero si de falta de voluntad política se trata, los empresarios también resienten la madurez para lograr acuerdos en temas importantes, como los rellenos sanitarios o la reforma del sector salud y el sector hídrico.
Es más, los empresarios insisten en que además de focalizar subsidios, el Gobierno debe trabajar en limpiar los procesos bucrocráticos que aún persisten en el país y que dificultan la actividad económica nacional.