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“Milován se regañaba hasta él mismo”

Enmanuel Alfaro, uno de los técnicos auxiliares que tuvo Milován D’Joric en su paso por la selección nacional, conversó con LA PRENSA GRÁFICA sobre aquel pasaje, y la nueva Azul que ha devuelto la esperanza a los cuscatlecos.

k Santiago Leiva
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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 6/30/2008

Hace poco más de una década, la esperanza de llevar a El Salvador a su tercer mundial descansaba en los hombros del “coronel” Milován D’Joric y su tropa era encabezada por Raúl Díaz Arce, Mauricio Cienfuegos. Esta selección rondó el éxito, pero no logró la clasificación a Francia 1998. Enmanuel Alfaro acompañó en ese camino como técnico auxiliar. Hoy, El Salvador se embarca en una nueva esperanza y los actores de esta escena son el profesor Carlos De los Cobos, junto a una camada de muchachos cuyo abanderado es Eliseo Quintanilla. ¿Hay similitudes entre esta y aquella selección?

¿Qué aprendió de Milován?

Uno en la vida tiene que ser un libro abierto. Él marcó mucho mi línea de trabajo con respecto a la disciplina, el orden, la exigencia y la planificación. Aprendí muchísimo de Milován de cómo planificar los entrenamientos, las dosificaciones aunque reconozco que más de alguna vez nos dio un plan talvez ya inoportuno para algún juego.

¿Le considera su mentor, profe?

Lo considero un ejemplo para seguirlo como entrenador en una línea dura de trabajo y organización porque él era muy analítico, muy crítico y muy observador. Con él pasábamos horas repitiendo el juego de una selección para ver cómo jugaba ese equipo.

¿Cuánto tiempo trabajó con Milován?

Estuve casi dos años trabajando duro.

¿Cómo fue que Milován lo escogió?

Fíjese que fue una bondad de Dios. La verdad yo no hice méritos, yo venía de Nicaragua porque había sido el entrenador de Nicaragua rumbo a Francia 1998. Solicitaron tres entrenadores a la Asociación, se propuso a Niki Chávez, Óscar “el Lagarto” Ulloa y yo, y los tres quedamos.

¿Cuál era su función?

Él distribuía el trabajo, un día usted trabajaba con la defensa, otro con la delantera. Se hacía lo que él decía porque si uno se salía del libreto era “hombre muerto”.

¿Cómo era Milován?

Era un hombre duro. Era duro hasta consigo mismo, tan duro que cuando le agarraba la tarde en algo, hasta él mismo se regañaba.

¿Cómo era con los jugadores?

Él era odiado por unos y queridísimo por otros. Demello, por ejemplo, tuvo serios y graves problemas con él.

Estuvimos a cinco puntos del mundial, ¿en qué se falló?

Aparte de los puntos que se perdieron fuera, pienso que el 2-2 acá contra Jamaica fue el que nos liquidó.

Pero, ¿en qué se falló?

En la planificación de juego. Ante los jamaiquinos debimos haber jugado un poco más afuera de nuestra área, porque ellos son más grandes.

¿Estaba para más esa selección o llegó al tope?

Yo pienso que se tenía para más.

¿Cuáles fueron los errores?

Hubo varios errores, por ejemplo ir a jugar en línea y bien abierto contra México, pero eso no fue culpa del profe, sino también de todos nosotros que no supimos colaborar. Reconozco que nosotros no pudimos aportar buenas ideas para que él pudiera tener más lucidez mental en los juegos. Contra México —un doloroso 5-0— perdimos el control del juego por jugar en línea contra un equipo tan complicado que tenía a Hermosillo un jugador grande; Luis Hernández, un jugador rápido, y Ramón Ramírez, que era desequilibrante.

¿Estaba preparado Milován para ir a un mundial?

Ese hombre estaba preparado para ir al mundial, lamentablemente algunos de nosotros no le echamos el hombro en el momento, llámese dirigentes, jugadores y hasta auxiliares de él.

¿Se puede comparar el apoyo dirigencial y de infraestructura de hoy con el que tuvieron ustedes en su momento?

Realmente desconozco lo económico y los incentivos (de hoy), pero en esa época había incentivos tremendos. Cada gol valía $1,000. Ahora no sé. Lo que sí veo ahora es un gran deseo de los jóvenes de querer llegar lejos.

¿Faltó deseo y lucha a la selección para 1998?

Había, pero no en esa dimensión porque había una pequeña división entre los jugadores que no querían a Milován y los que sí lo querían. Era la mayoría los que lo apoyaban, pero uno o dos causan gran malestar.

Y con los clubes, ¿tenían problemas para que les prestaran los jugadores?

No tantos como ahora y me sorprende eso.

¿Se puede comparar la selección actual con la de la eliminatoria hacia Francia 1998?

Comparar es bien difícil, por la época, el momento y el nivel del fútbol. Aquella selección tenía grandes jugadores: Raúl Ignacio Díaz Arce, Mauricio Cienfuegos, Jorge Rodríguez y Ronald Cerritos, cuatro jugadores de la MLS, y ahora solo tenemos uno en Costa Rica, a Cheyo.

En otra palabras, ¿la de Díaz Arce y Cienfuegos era superior?

Ese es mi criterio, respetando los que ahora están.

Volvamos a Milován ¿qué características y diferencia encuentra entre Milován y Carlos De los Cobos?

Las diferencias son grandes. De los Cobos es una persona equilibrada, respetuosa, trata de mantener la unión grupal y de respeto a los jugadores.

¿Y Milován?

Él era extremadamente disciplinado, era inamovible, si decía hacemos esto, aunque estuviese equivocado, no reflexionaba.

¿Ve usted la capacidad humana y técnica en esta selección para pasar a la hexagonal?

Yo pienso que sí porque los números lo dicen. Costa Rica y El Salvador han ido al mundial, los otros dos no. Surinam es el 140 y algo, Haití es el 113; y El Salvador es el 120, pero va a subir en el ránking.

¿Hasta donde ve a El Salvador?

Yo los veo hasta la hexagonal.

Foto de LA PRENSA/Javier Aparicio

“Veo a El Salvador en la hexagonal, y ahí ya es duro porque ahí están los grandes. Están Estados Unidos y México, que son de ley en los mundiales y eso no lo podemos evitar ni usted ni yo.”

“El profesor Milován (D’Joric) era extremadamente disciplinado. Era inamovible, si decía hacemos esto, aunque estuviese equivocado, no reflexionaba, pero es un gran entrenador.”

Escuche la entrevista completa con Enmanuel Alfaro.