Francisco Rovira renunció ayer a su cargo como director de la Policía Nacional Civil (PNC) a menos de 24 horas de que dos de sus asesores también presentaron su renuncia. El presidente de la República, Antonio Saca, dio a conocer ayer la noticia, a primeras horas de la mañana. Rovira apenas tenía seis meses con 19 días en el cargo.
Saca afirmó que la salida obedece a “un acto de transparencia” de su parte, para no influir en las investigaciones sobre la contratación de dos asesores cuestionados por sus irregulares antecedentes laborales.
“El ingeniero me manifestó que por transparencia y para darle oportunidad a la inspectoría dejaba el cargo, para que se pueda hacer la investigación de los nombramientos”, señaló Saca.
La dirección interina de la PNC queda en manos del que hasta ayer fungía como subdirector general, comisionado José Luis Tobar Prieto.
Esta es la segunda vez en este año que el oficial de carrera asume las riendas de la corporación. El 26 de enero anterior fue ratificado en el cargo, también de forma interina, hasta la llegada de Rovira el 5 de febrero.
El ministro de Seguridad, René Figueroa, dijo que la permanencia de Tobar al frente de la Policía podría prolongarse hasta que concluya la actual administración, aunque no descartó la búsqueda de un nuevo director en las filas de la corporación policial o del sector profesional civil.
Además de la renuncia de los asesores José Pérez Aguillón y José Aquino Oliva, el caso propició que el ministro Figueroa ordenara el viernes una investigación para esclarecer su contratación.
Ambos consejeros son cuestionados por sus antecedentes laborales en Hacienda, de donde fueron removidos por irregularidades. Algunas investigaciones señalan a uno de ellos por fundar una empresa aduanera que tenía por clientes a la robafurgones Margarita Parada Grimaldi y al presunto narcotransportista Reynerio de Jesús Flores Lazo.
Figueroa aclaró, sin embargo, que el ahora ex director de la Policía no será investigado por las contrataciones de sus consejeros: “El director no nos aparece en un acto de ilegalidad. La investigación es sobre el procedimiento”.
Dicha postura fue respaldada por Saca, que defendió la “transparencia” de Rovira. Pero en referencia al caso de los asesores, aclaró: “Ese tipo de nombramientos no se deberá repetir”.
La investigación ordenada por Figueroa a la Inspectoría General de la Policía también pretende descubrir las fallas en los filtros de contratación de la PNC, así como quién entregó el uniforme y la placa policial a uno de los asesores, elementos que portó durante los últimos seis meses, cuando la ley establece que solo los agentes y los oficiales policiales pueden hacer uso de estos insumos.
La renuncia de Rovira fue repentina y sorprendió ayer en la mañana hasta a los miembros de su equipo de comunicación.
En la improvisada conferencia de prensa efectuada en el mismo salón donde un día antes dio a conocer la renuncia de sus dos asesores, Rovira explicó que su salida fue aceptada por el presidente horas antes.
“Llamé anoche al señor presidente, que amablemente atendió mi llamada para presentar mi renuncia, y me pidió que recapacitara o que diera más tiempo a la decisión. Esta mañana de nuevo me comuniqué con él y le confirmé que había meditado un poco más”, dijo Rovira.
Sin embargo, según fuentes policiales que prefirieron el anonimato, la salida de Rovira de la institución no fue una decisión propia: “A Rovira le pidieron que dejara la institución”.
El ex funcionario lo negó: “En ningún momento se me ha pedido la renuncia, creo que va en consonancia con el espíritu de transparencia”.
Detractores
La llegada de Rovira a la corporación hace seis meses causó diferentes reacciones. Fue cuestionado por llegar sin planes en la mano ni claridad de cómo se encontraba la situación de delincuencia en el país.
Rovira argumentó en aquel entonces que daría continuidad al trabajo dejado por Rodrigo Ávila.
A tres meses de su llegada, lanzó una promesa que ayer reconoció como “ambiciosa”: reducir de nueve a cuatro el promedio de homicidios diarios que se registra en el país.
La reducción no había sucedido para el 7 de agosto, fecha límite propuesta para ver resultados. El promedio de asesinatos continúa siendo el mismo: nueve diarios.
Con su renuncia, también se llevó la posibilidad de rendir cuentas por esa ambiciosa promesa.