Posada revela detalles del Irán-Contras
“Las misiones de armas se producían casi a diario...”
El cubano plasmó sus experiencias en el libro “Los caminos del guerrero”. A continuación se reproducen párrafos de un capítulo en el que detalla la operación Contras desde El Salvador: “La red de abastecimiento a la Contra.”




“Un avión DC-8 de la compañía Arrow Air, procedente de Portugal se dirigía a la base militar norteamericana de Palmerola, en Honduras, cargando 1 millón 100 mil cartuchos 7.62 x 39 para fusiles AK-47, que serán entregados a las unidades de los Contras...

El DC-8, ya cerca de Honduras, se comunicó pidiendo autorización para el aterrizaje. El general Humberto Regalado Hernández desautorizó la entrada de la nave... la carga del avión, unas 80 mil libras, había sido adquirida por el grupo del teniente coronel Oliver North, asesor del presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan en materia de seguridad, que habían creado una red de abastecimiento para apoyar a los Contras...

Ante la urgencia de la situación, Rafael Quintero, viejo combatiente anticastrista y hombre de confianza del general Richard Seacord, quien pertenecía al grupo de North, se comunicó telefónicamente con Félix Rodríguez, pidiéndole que intercediera ante el general Juan Rafael Bustillo, comandante de la Fuerza Aérea Salvadoreña, para que dejara aterrizar la nave en la base militar de Ilopango. Bustillo no sólo accedió, sino que permitió descargar el avión y guardar la munición en los almacenes militares de la Fuerza Aérea.

Dos días después llegó a El Salvador Rafael Quintero. Nos reunimos en la casa del capitán Leiva con Félix Rodríguez. Quintero traía una nueva petición de parte del grupo de Washington: ¿Permitiría el general Bustillo construir una nave que sirviera de almacenamiento de armas y municiones dentro de las instalaciones de la base aérea? Félix transmite la petición y Bustillo está de acuerdo...

Llega el primer avión, un C-7 Caribú canadiense. Cerca de Ilopango sufre un percance: se le para el motor y, después de botar la carga, ejecuta un aterrizaje forzoso. El avión es protegido por el Ejército, y la Fuerza Aérea le da apoyo para arreglar el desperfecto: al siguiente día aterriza en Ilopango.”

North en El Salvador

“Las misiones, que se producen casi a diario, a medida que el tiempo mejora, comienzan a tener éxito. Construimos una pista de aterrizaje en la finca El Murciélago, en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Allí almacenamos gasolina para hacer más cortos los viajes desde El Salvador hasta la zona guerrillera en territorio nicaraguense.

En abril llega un Lear Jet, procedente de Washington; en éste vienen Oliver North, el general Seacord y Dick Gadd; traen piloto, copiloto y aeromoza. Vienen a una reunión con el general Bustillo y con Bermúdez. A la reunión asisten también el capitán López y Félix Rodríguez. Dick Gadd sale conmigo a hacer un recorrido por los almacenes y casas donde están alojadas las tripulaciones.

En la reunión se discuten los distintos tópicos del proyecto de abastecimiento. El FDN no tiene pilotos y acepta que pilotos norteamericanos mantengan y vuelen los aviones.

Al retirarse como a las 4 de la tarde, después de un almuerzo, se llevan varias cajas de cerveza salvadoreña Pilsener...”

Los cubanos

“En un momento dado, habíamos varios cubanos involucrados en la guerra... En El Salvador, además de Félix y yo, estaba el coronel Luis Orlando Rodríguez, quien junto con su comandante, el coronel Steel, cooperaron más allá de sus límites...

En El Salvador, el programa de suministro continuaba. En la base de Ilopango, junto al almacén de pertrechos de guerra, había un almacén de piezas de repuesto. El trabajo era intenso; diariamente los empaquetadores preparaban las cajas con los paracaídas...

Los sandinistas han emplazado cuatro cohetes del tipo SM-7 con sus tiradores. Están esperando el avión. Éste vuela bajo y, al pasar cerca de la instalación, disparan dos cohetes, uno tras otro. El segundo disparo pega en el motor izquierdo de la nave; un fuerte estremecimiento, y el avión comienza a descender...

Se destapa la olla del famoso caso conocido como Irangate, en el que la ganancia obtenida por la venta de armas a Irán fue utilizada para comprar y suministrar pertrechos bélicos a Contras.

Bustillo me llama por teléfono... Teme el escándalo de la prensa. Por él me entero de que toda la operación de suministro se ha hecho sin la autorización ni el conocimiento del presidente Duarte. Bustillo nunca pidió su autorización para la operación.

El día 10 de octubre me encontraba en la base de Ilopango conversando con el capitán López... De pronto, un fuerte temblor de tierra me arrojó al suelo... los periodistas se habían retirado. Se desplazaban por toda la ciudad para cubrir el siniestro... Aprovechamos bien el tiempo; trasladamos a todo el personal, unos 30 hombres a la base de Ilopango. La Fuerza Aérea me prestó camiones y personal militar uniformado y, esa noche, trasladamos cajas de documentos, desconectamos las radios y las grandes antenas de los techos. El armamento y todo el material sensible fue trasladado y almacenado en la base aérea.”