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Día/4, lo que
pasó Ayer
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Cerró El Salvador
Los dos asesores que representaron a El Salvador, uno inglés y otro español, además del agente salvadoreño Mauricio Gutiérrez Castro y la canciller María Eugenia Brizuela de Ávila, concluyeron la la participación salvadoreña.
El viernes cierra Honduras toda la jornada de alegatos.
agenda
jueves 11
Receso
Recopilación de información
Este día, el programa de la Corte no contempla sesiones. Este tiempo será aprovechado por los jueces para recopilar y hacer un análisis previo de la información presentada hasta ayer.
Mañana, la República de Honduras cerrará todo con el alegato final.
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El Salvador concluyó su proceso de petición
Nueva frontera
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El Salvador cerró su proceso de solicitud para que la Corte Internacional de Justicia revise la frontera.
Argumentos. La delegación salvadoreña basó su petición en que el río Goascorán, frontera natural reconocida por Honduras y El Salvador, en 1794 tenía un curso y desembocadura diferente a la actual.
Proceso de
integración
La canciller María Eugenia Brizuela de Ávila dijo que no ha habido falta de voluntad para demarcar la frontera, pero que al tiempo de la demarcación debían resolverse los problemas humanos de los pobladores.
La canciller explicó que aparte del derecho a pedir una revisión, una de las principales intenciones de demarcar la frontera es hacer de las zonas fronterizas polos de desarrollo.
Prueba técnica y jurídica
No se violó la soberanía hondureña, pues los fotógrafos que estuvieron en territorio de Honduras entraron al vecino país con todos los trámites legales.
Juicio inadmisible
Honduras argumenta que el proceso de revisión no debe concederse por ser improcedente.
Último turno. Los hondureños revelarán mañana sus argumentos para convencer a La Haya de que el río Goascorán nunca cambió su curso y que 1821 es el año en que se estableció la frontera común entre los países.
PALABRAS
FUERTES
Honduras dice que la demarcación de la línea fronteriza no estaba condicionada a la firma de un tratado sobre nacionalidad y derechos adquiridos, según el fallo de la Corte Internacional.
El Salvador irrespeta el fallo de 1992 y se ha negado sistemáticamente a demarcar la frontera común establecida como producto del fallo que en ese año dio la CIJ.
Ilegitimidad
El vecino país dice que las pruebas que presentó El Salvador no tienen legitimidad, pues fueron tomadas sin autorización oficial de Honduras.
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Septiembre 11. El Salvador cerró su último turno ante la Corte Internacional argumentando que la petición de revisión de la frontera cumple los requisitos legales y que la frontera entre El Salvador y Honduras debe establecerse en el antiguo curso del río
Goascorán, desde el estero La Cutú hasta la rompición de Los Amates, 17.3 kilómetros tierra adentro.
Mauricio Gutiérrez Castro, el agente salvadoreño, pronunció la petición final: El Salvador ha demostrado fuera de toda duda razonable que su demanda está hecha conforme al derecho internacional y que cumple los requisitos establecidos en el artículo
161 del estatuto de la Corte, dijo.
Gutiérrez alegó que Honduras no pudo refutar la prueba histórica presentada por El Salvador.
No han podido explicar las diferencias entre el mapa de Chicago y el de Madrid. No han podido refutar que en el mapa oficial elaborado en España en 1822 ni siquiera aparece el río Goascorán, expuso mientras miraba a los miembros de la delegación hondureña.
El agente salvadoreño se dirigió a los jueces en castellano, previo permiso para utilizar su lengua materna. Antes lo había hecho los dos asesores extranjeros y la canciller, María Eugenia Brizuela de Ávila. Antonio Remiro Brotóns, consejero español,
ahondó en la materia histórica, y el inglés Maurice Mendelson reforzó el alegato sobre la parte jurídica (ver notas aparte).
La respuesta de la canciller
María Eugenia Brizuela de Ávila contestó a las acusaciones hondureñas que dicen que El Salvador no acata el fallo de 1992. El martes, el agente hondureño Carlos López Contreras alegó que los salvadoreños no habían iniciado la demarcación
hasta seis años después del fallo inicial.
El Salvador condicionó la demarcación a la creación de un tratado que garantizara los derechos humanos y nacionales de la población hondureña y salvadoreña que vive en las zonas afectadas por el fallo. Ése fue un tema muy difícil de
resolver por las limitantes que impone la Constitución de Honduras, expuso Brizuela.
La funcionaria recordó a López Contreras, quien el martes había citado el artículo 15 de su Carta Magna para argumentar que Honduras es un país respetuoso del derecho internacional, que otro artículo de ese texto prohíbe a personas que no sean hondureñas
por nacimiento tener propiedades en su territorio. Esto, dijo la funcionaria, dificultó el proceso, porque habían muchos salvadoreños que eran terratenientes en las zonas.
Asesores refuerzan las pruebas históricas, técnicas y jurídicas
El consejero español remató la parte histórica del cambio de cauce del río Goascorán. El inglés, los requisitos de la revisión.
El español Antonio Remiro Brotóns reforzó el argumento de que los documentos en que la CIJ basó el fallo de 1992 eran insuficientes.
El español reveló que el documento encontrado en la biblioteca Newberry de Chicago tiene ocho páginas más que el archivado en el Museo Naval de Madrid, al tiempo
que recordó que en el mapa oficial de 1822 aceptado por España ni siquiera aparecía el Goascorán.
Citó al menos nueve fechas de hechos distintos, para insistir en que la Corte debe conocer más pruebas. El especialista en historia consideró: No creo que ellos (los hondureños) puedan contar con ninguna documentación o testimonio capaz de desmentir lo
que desde el punto de vista del proceso histórico de construcción de las copias de El Activo hemos dicho, concluyó.
La parte técnica jurídica
El asesor inglés Maurice Mendelson contestó a la acusaciones hondureñas.
Dijo que en julio 2002, tres fotógrafos salvadoreños fueron hasta el estero La Cutú y a la rompición de Los Amates para tomar fotografías, pero que no violaron la soberanía hondureña, porque sus únicas armas eran cámaras
fotográficas, expuso el inglés.
Mendelson también se ocupó de otros argumentos de Honduras sobre el punto.
Dijo que El Salvador no contaba, antes de 1992, con la tecnología adecuada para tomar fotos desde un satélite.
Estados Unidos tenía satélites que podían tomar fotos de gran fidelidad, pero ese material lo hizo público recientemente, porque las tomaba por razones de seguridad interna. En todo caso, el satélite era de Estados Unidos, no de El Salvador, comentó.
El inglés remató diciendo que incluso si la prueba hubiera sido obtenida a través del espionaje, que no lo fue, no hay ninguna ley internacional que prohíba su utilización.
El especialista también rebatió las acusaciones hondureñas de que El Salvador actuó con negligencia y que su petición no cumple los requisitos legales.
Mendelson regresó al punto de la guerra civil, por la que El Salvador ha dicho no pudo recaudar todos los elementos necesarios para litigar el caso antes de 1992. No se puede decir que hubo negligencia por no buscar en cada esquina de la tierra en la que pudiera haber documentos
de la Colonia.
Para rebatir el argumento hondureño de que El Salvador ha presentado una casación o apelación disfrazada de revisión, Mendelson recurrió a jurisprudencia establecida en el derecho internacional.
Después de la Primera Guerra Mundial, explicó, la Liga de las Naciones cambió el concepto de que un hecho juzgado es inamovible por otro en que lo importante es legitimar la justicia. Un fallo no debe permanecer si estuvo basado en un hecho que luego se prueba es falso,
razonó.
El final de la primera parte
El cansancio podía notarse. Ayer a las 5:30 de la tarde, el equipo completo y sus asistentes pudieron emitir un suspiro de alivio: la misión de defender la posición de El Salvador había terminado, por ahora.
Me he quitado muchas libras de encima, decía una de las asistentes de la delegación, quien el martes hasta altas horas tuvo que lidiar con fotocopias, disquetes, llamadas y discursos.
Ella, como todos los demás, sonreían cuando El Salvador había cumplido con su último turno de palabra.
La canciller Brizuela de Ávila se deshacía en elogios. Brillante. Liderazgo. Energético. Contundente.
Todos los epítetos iban dirigidos a los nacionales y los extranjeros que la han acompañado en su paso por La Haya; los mismos que ayer posaron para la foto oficial.
Nos sentimos sumamente satisfechos de haber podido representar a nuestro querido país en este mandato, decía Brizuela.
La esperanza de El Salvador ahora es que el edecán del salón central vuelva a decir le Cour, pero ya en el juicio de revisión.
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