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Septiembre 8. El Salvador y Honduras arrancaron hoy en La Haya, Holanda, el juicio impulsado por los salvadoreños, que buscan una revisión parcial al fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de 1992. El jurado está compuesto por cinco magistrados de Francia, Brasil, Estados Unidos, Uruguay y España, quienes escucharán la primera intervención salvadoreña en palabras del agente Mauricio Gutiérrez Casto y de la canciller María Eugenia Brizuela de Ávila (ver infográfico). Ambos serán acompañados por el coagente, el teniente Agustín Vásquez. El Salvador pretende demostrar que el río Goascorán desembocaba en el estero de La Cutú, en el golfo de Fonseca; pero que un temporal en 1762, conocido como diluvio de San Dionisio, lo hizo cambiar a su actual desembocadura, en la zona de las islas Ramaditas, haciendo perder 25 km de territorio salvadoreño. La representación de El Salvador confía en demostrar el cambio de curso. Como representantes del Estado salvadoreño, nuestra misión ha sido preparar documentos, estudiarlos e investigar, dice Vásquez, sin entrar en detalles sobre dicha información. El silencio obedece a una razón: no entorpecer la estrategia de El Salvador que, según Brizuela de Ávila, persigue instalar una duda razonable en los jueces para que desechen la prueba presentada por Honduras en 1992, y acepten estudiar a fondo la delimitación. Tras las exposiciones, en las que ambos países tendrán dos presentaciones, se deberá esperar un tiempo indefinido para conocer la decisión del tribunal. El estatuto de la corte no le da un límite, pero entendemos que podría saberse a finales de año, explicó Vásquez. El Salvador presentará un trabajo hecho por la empresa estadounidense Coastal Environments, experta en investigaciones sobre el río Misisipí, en Estados Unidos, que establece que el río cambió su curso entre el 10 y el 12 de octubre de 1762. Parte de las pruebas históricas son escritos atribuidos al obispo de Guatemala Pedro Cortés y Larraz, que narran que el diluvio tuvo tanta fuerza que se pasó llevando la mitad de la población de Nahuizalco, mientras otros cronistas, en 1794, aseguran que este diluvio cambió el curso de los ríos. También se cuenta con textos, como Geografía de Honduras, de Meza Cálix, publicado en 1913 por el Ministerio de Educación hondureño, en que se explica que la boca original del Goascorán está en la zona del estero de La Cutú.
El descubrimiento de una segunda versión del mapa elaborado por una expedición española en 1794, en el cual se delimitaban el curso del Goascorán, y con él la frontera entre El Salvador y Honduras, ha sido únicamente el punto de partida. El Salvador no pretende demostrar que el mapa encontrado en la biblioteca Newberry de Chicago es verdadero, y que el del Museo Naval de Madrid, que sirvió de prueba a Honduras para el fallo de 1992, es falso. De lo que se trata, según Mauricio Gutiérrez Castro, es de alegar a la CIJ que la información que tenía hace 11 años era insuficiente para definir los derechos de un país. Hay muchas diferencias entre esos dos mapas. La información es demasiado vaga. Es como si usted va donde un juez con una escritura del notario Juan Pérez y otra del notario Pedro López, que se supone son la misma. Yo, como juez, no puedo decidir con base en eso, dijo. La estrategia de El Salvador será, precisamente, perseverar en sus dos turnos de palabra con un goteo de datos históricos, cartográficos y científicos. Los mapas de Madrid y Chicago son sólo el inicio de ese camino. El viernes pasado, la encargada de cartografía del museo español, Luisa Martín-Meras, decía: Los dos mapas son exactamente iguales, porque son del mismo autor. Este mapa está desde hace siglos, es un documento oficial de la época y no ha sido manipulado. Gutiérrez Castro tiene fuertes dudas respecto a la autenticidad del mapa elaborado por Juan de Pantoja, miembro de una expedición española que partió de San Blas de Nayarit (México) hacia las costas del Pacífico centroamericano en 1794. Todos los mapas, desde Acapulco hasta Acajutla, tienen los dibujos, los trazos y la letra de Juan de Pantoja, pero el del Goascorán es diferente, dijo. Los argumentos Cada uno de los dos gobiernos ha mostrado un poco cuáles serán sus argumentos en la audiencia oral que inició hoy en Holanda. La pólvorade Honduras Las pruebas científicas de El Salvador sobre el cauce del río Goascorán no se sustentan. La revisión del fallo no procede, porque no hay ningún hecho nuevo sobre el cual discutir.
Ha encontrado pruebas gracias a tecnología que corroboran el curso original del río Goascorán. Si se convence a los jueces se abrirá un juicio para revisar la resolución de La Haya de 1992. |
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