La sede de la Embajada salvadoreņa es el cuartel nacional
Día crucial para El Salvador
Los nacionales terminarán hoy su comparecencia ante la cámara especial de cinco jueces de la Corte Internacional.

Lugar del juicio


1945

Año en que se fundó la Corte Internacional Justicia, con sede en La Haya, brazo jurídico de Naciones Unidas.

El francés Gilbert Guillaume, presidente de la sala, es el encargado de ceder la palabra y marcar los recesos.

Frente a los jueces están las delegaciones; en las filas posteriores, las diferentes representaciones diplomáticas.

Septiembre 10. La delegación nacional tiene dos retos fundamentales: terminar de convencer a la CIJ de que ha presentado un hecho nuevo y que la prueba que ha recogido es capaz de revertir el fallo de 1992. Se espera que en la sesión de hoy comparezcan los dos asesores contratados, la canciller Brizuela de Ávila y Mauricio Gutiérrez Castro.

Rivales

En el receso de la audiencia de ayer, tras escuchar al agente hondureño acusar a El Salvador de violar la ley internacional, la canciller salvadoreña no dudó en sostener una amena charla con Carlos Jiménez Piernas, asesor español contratado por Honduras que, al igual que ella, comparece por primera vez ante el tribunal de La Haya.

Gestos amables en los pasillos y trato cordial en los saludos, pero la diplomacia desaparece, al menos en las palabras, cuando las partes defienden con todas sus armas sus respectivas posturas bajo las inmensas cristaleras del siglo XVIII que coronan el salón principal del Palacio de la Paz. Honduras dejó claro que los gestos de amabilidad quedan fuera cuando la sala está en sesión y que no está dispuesta a ceder un ápice en su pretensión de que la CIJ archive la petición salvadoreña.

El Salvador había hecho lo propio el lunes al calificar de “absurdas y peligrosas” algunas posturas hondureñas.

Ayer, después de oír lo que sus colegas de Honduras tenían que decir, y tras dar unas breves declaraciones a los periodistas, Brizuela de Ávila se subió al Mercedes Benz que conduce el señor Nono, un inmigrante asiático contratado por la Embajada de El Salvador para transportar a la delegación nacional.

Nono, quien ayer se quejaba ante uno de sus colegas motoristas de que a pesar de haber escuchado algunos de los alegatos sigue sin entender mucho de fronteras, llevaría a la canciller a la residencia de Rafael Zaldívar, embajador salvadoreño ante La Haya.

En la embajada

La sede diplomática, ubicada en un tranquilo barrio residencial a 10 minutos del Palacio de la Paz, seguramente tendría ayer por la tarde un aspecto totalmente distinto al que mostraba tras la primera intervención salvadoreña. El lunes por la tarde, en la primera planta de la casa se brindaba y se escuchaban felicitaciones: los nacionales estaban satisfechos de su exposición inaugural.

Ayer, sin embargo, la salita en la que el lunes se oía el choque de copas se convertiría en el cuartel general que Brizuela de Ávila, el agente Mauricio Gutiérrez Castro, el resto de miembros de la delegación y los asesores inundarían de documentos y en el que prepararían sus alocuciones.

La amabilidad tampoco marcaría el tono: ahí se afinaría la estrategia para lograr que la CIJ, por primera vez en su historia, revise un fallo.


Cuando “la Cour” entra en sesión

“La Cour” (la corte, en francés). Las dos palabras, pronunciadas por el edecán titular del salón principal, preceden la entrada de los cinco jueces y el inicio de las sesiones.

Es el primer gesto de un ritual jurídico solemne y de tradición.

Frente a los juristas, los letrados de cada delegación esperan el permiso del presidente, el francés Gilbert Guillaume, para iniciar sus alegatos en francés o inglés, los dos idiomas reconocidos por la CIJ. Es una costumbre que las delegaciones alternen las dos lenguas para exponer, es una forma de respeto. El lenguaje es importante y aunque no es ley, la tradición manda que los términos técnicos de la jurisprudencia deben pronunciarse en latín. Cada especialistas luce atuendos diferentes: togas roja con ribetes blancos o lisa, birretes rojos o anaranjados. Los colores y el número de ribetes no son gratuitos: indican la jerarquía del catedrático, también las pelucas de los juristas británicos. Nadie puede levantarse una vez iniciada la sesión.


Honduras critica legalidad de prueba