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Pregúntale a tu nutricionista Clínica
De regreso a la universidad

Lic. Evelyn Chávez de Bejarano/
Colaboradora de La Prensa Gráfica

vivir@laprensa.com.sv

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Debo confesar que escribo este artículo inspirada por un par de pacientes que me han consultado en búsca de ayuda mientras estaban de vacaciones. Pero, ¿qué va a pasar al regresar a clases? Especialmente aquellas y aquellos estudiantes de carreras absorbentes como Medicina, Odontología, Arquitectura, entre otras. Horarios pesados: muy temprano por la mañana, casi no hay tiempo ni ganas de desayunar. El desayuno se hace en la “u”. Lo que caiga: pupusitas, muy sabrosas sí, pero muy cargadas. De vez en cuando se acepta, pero a veces se hace rutina.

Luego, por haber desayu-nado tarde, ya no hay ganas de almorzar o simplemente las clases se extienden hasta las 2 ó 3 p.m. En fin, en lo referente a la alimentación es un solo des- orden. La cena, como es el tiempo de comida que se hace en la casa, se hace más pesada. Y no digamos cuando hay que que-darse hasta tarde por la noche, o mejor dicho, hasta entrada la madrugada, si es que no toda la noche. Gaseosa tipo “cola”, para mantener la vigilia, en cantidades industriales acompañada por toda clase de comida rápida o de bolsa (boquitas). Bueno, llega el final del semestre y se ha ganado no sólo las materias, sino también unas cuantas o muchas libras de peso. ¿Parece familiar la situa-ción? A continuación, al-gunas sugerencias que espero sean de utilidad, pero, sobre todo, tomadas en cuenta.

¿Qué hacer?

La mejor alternativa que puedo sugerir, a no ser que el cafetín cuente con variedad de alimentos adecuados, es llevar lo que se pueda de la casa. Tal vez si se ponen de acuerdo dos, tres o más compañeros (por ejemplo, unos llevan la bebida y otros la comida), se les facilite por el apoyo que se darían como grupo. Hoy en día hay loncheras tipo hielera muy prácticas.

¿Qué llevar?

l Bebidas:

Si bien es cierto que los ali-mentos naturales sin preser-vantes son los mejores o más recomendados, si somos mo-derados en las cantidades, no nos deberá afectar demasiado. Hablo específicamente de los edulcorantes artificiales o azú-cares de dieta. Hoy en día hay en el mercado un sinfín de be-bidas (carbonatadas o no), endulzadas con azúcar de dieta y que pueden ser utilizadas, como dije antes, con mode-ración.

Pero en vez de las bebidas carbonatadas, que son más económicas pero no llevan ningún alimento, sugiero uti-lizar jugos “light”. Hay varie-dad en el mercado y llevan, al menos, una parte de fruta.

Otros jugos que vienen en presentación más grande (litro, litro y medio o galón) pueden ser de manzana, uva, etc. En todos los casos, hay que asegurarse de que no lleven azúcar ni jarabe de maíz (“corn syrup”).

Otras bebidas que se pueden llevar: leche (hay cajitas individuales), yogur (hay sin azúcar y bajo en grasas), si se usa a media mañana, no tiene por qué arruinarse.

l Comida:

Aquellas personas que gustan desayunar con cereal o pan dulce y no tienen tiempo para hacerlo pueden llevar galletas (de avena o integrales con miel) y también las barritas de granola, que aunque contienen azúcar, poseen más fibra, y al acompañarlas con líquido, provocan llenura a los pocos minutos.

Si por el contrario se acostumbra comer algo salado en el desayuno, se pueden llevar panes con frijoles y requesón o queso, o un sándwich de jamón de pierna o de pechuga de pavo, de queso mozzarella o pollo (sin mayonesa). Si no es posible llevar de la casa, entonces es muy recomendable vigilar las cantidades que se consumirán en la cafetería. Por ejemplo, en vez de dos o tres pupusas, comerse sólo una.

En cuanto al almuerzo, procurar comer comida casera, ya que la comida rápida contiene muchas calorías. Con la ayuda de un termo, se puede llevar algo de la casa. Pero si no se quiere o no puede hacerlo, en la mayoría de universidades hay comida “formal”. Podrían decir-me: “Pero si esta contiene mucha grasa”. Lo más se-guro es que así sea, pero se puede escoger aquella que sea menos grasosa, y cualquier alternativa, excepto rellenos u otros empanizados, es mejor que la comida rápida, espe-cialmente si hablamos de “combos”. La comida rápida es mejor dejarla para una vez por semana. Sin embargo, si no hay otra alternativa, escoger dentro de lo que hay. Ejemplos: Ensalada César con pollo (se puede pedir una porción extra de pollo y que le cambien el aderezo si no le gusta ese), pollo asado (rostizado) en vez de empanizado, o una hamburguesa, pero sin “combo”.

Por otro lado, hay días en que el espacio entre un tiempo de comida y otro es más largo de lo acostumbrado. Los perío-dos largos de estudio son un buen ejemplo de ello. Para estas ocasiones, no debe ser algo pesado o grandes can-tidades. Mucha cantidad de comida provoca sueño. Al-gunas sugerencias: frutas (manzana, pera, mango verde, jícama u otra que sea ac-cesible). También las galletas de avena, barritas de granola, yogures y las semillas —las de marañón, de ayote (pepitoria), pistachos o maní—. En cuanto a las bebidas, tomar en cuenta lo dicho con anterioridad al respecto.

Para terminar, deseo dejar la inquietud de motivar a las cafeterías de las universidades a que ofrezcan alternativas de alimentos saludables. Pero, mientras eso sucede, siempre hay una alternativa, ¡la vo-luntad es la clave! Mis mejores deseos por un semestre exi-toso y sin libras de más.



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