Debo confesar que escribo
este artículo inspirada por un par de pacientes que me han consultado en
búsca de ayuda mientras estaban de vacaciones. Pero, ¿qué va a pasar al
regresar a clases? Especialmente aquellas y aquellos estudiantes de carreras
absorbentes como Medicina, Odontología, Arquitectura, entre otras. Horarios
pesados: muy temprano por la mañana, casi no hay tiempo ni ganas de desayunar.
El desayuno se hace en la “u”. Lo que caiga: pupusitas, muy
sabrosas sí, pero muy cargadas. De vez en cuando se acepta, pero a veces
se hace rutina.
Luego, por haber desayu-nado tarde, ya no hay ganas de almorzar o simplemente
las clases se extienden hasta las 2 ó 3 p.m. En fin, en lo referente a
la alimentación es un solo des- orden. La cena, como es el tiempo de comida
que se hace en la casa, se hace más pesada. Y no digamos cuando hay que
que-darse hasta tarde por la noche, o mejor dicho, hasta entrada la madrugada,
si es que no toda la noche. Gaseosa tipo “cola”, para mantener
la vigilia, en cantidades industriales acompañada por toda clase de comida
rápida o de bolsa (boquitas). Bueno, llega el final del semestre y se
ha ganado no sólo las materias, sino también unas cuantas o muchas libras
de peso. ¿Parece familiar la situa-ción? A continuación, al-gunas sugerencias
que espero sean de utilidad, pero, sobre todo, tomadas en cuenta.
¿Qué hacer?
La mejor alternativa que puedo sugerir, a no ser que el cafetín cuente
con variedad de alimentos adecuados, es llevar lo que se pueda de la casa.
Tal vez si se ponen de acuerdo dos, tres o más compañeros (por ejemplo,
unos llevan la bebida y otros la comida), se les facilite por el apoyo
que se darían como grupo. Hoy en día hay loncheras tipo hielera muy prácticas.
¿Qué llevar?
l Bebidas:
Si bien es cierto que los ali-mentos naturales sin preser-vantes son
los mejores o más recomendados, si somos mo-derados en las cantidades,
no nos deberá afectar demasiado. Hablo específicamente de los edulcorantes
artificiales o azú-cares de dieta. Hoy en día hay en el mercado un sinfín
de be-bidas (carbonatadas o no), endulzadas con azúcar de dieta y que
pueden ser utilizadas, como dije antes, con mode-ración.
Pero en vez de las bebidas carbonatadas, que son más económicas pero
no llevan ningún alimento, sugiero uti-lizar jugos “light”.
Hay varie-dad en el mercado y llevan, al menos, una parte de fruta.
Otros jugos que vienen en presentación más grande (litro, litro y medio
o galón) pueden ser de manzana, uva, etc. En todos los casos, hay que
asegurarse de que no lleven azúcar ni jarabe de maíz (“corn syrup”).
Otras bebidas que se pueden llevar: leche (hay cajitas individuales),
yogur (hay sin azúcar y bajo en grasas), si se usa a media mañana, no
tiene por qué arruinarse.
l Comida:
Aquellas personas que gustan desayunar con cereal o pan dulce y no tienen
tiempo para hacerlo pueden llevar galletas (de avena o integrales con
miel) y también las barritas de granola, que aunque contienen azúcar,
poseen más fibra, y al acompañarlas con líquido, provocan llenura a los
pocos minutos.
Si por el contrario se acostumbra comer algo salado en el desayuno, se
pueden llevar panes con frijoles y requesón o queso, o un sándwich de
jamón de pierna o de pechuga de pavo, de queso mozzarella o pollo (sin
mayonesa). Si no es posible llevar de la casa, entonces es muy recomendable
vigilar las cantidades que se consumirán en la cafetería. Por ejemplo,
en vez de dos o tres pupusas, comerse sólo una.
En cuanto al almuerzo, procurar comer comida casera, ya que la comida
rápida contiene muchas calorías. Con la ayuda de un termo, se puede llevar
algo de la casa. Pero si no se quiere o no puede hacerlo, en la mayoría
de universidades hay comida “formal”. Podrían decir-me: “Pero
si esta contiene mucha grasa”. Lo más se-guro es que así sea, pero
se puede escoger aquella que sea menos grasosa, y cualquier alternativa,
excepto rellenos u otros empanizados, es mejor que la comida rápida, espe-cialmente
si hablamos de “combos”. La comida rápida es mejor dejarla
para una vez por semana. Sin embargo, si no hay otra alternativa, escoger
dentro de lo que hay. Ejemplos: Ensalada César con pollo (se puede pedir
una porción extra de pollo y que le cambien el aderezo si no le gusta
ese), pollo asado (rostizado) en vez de empanizado, o una hamburguesa,
pero sin “combo”.
Por otro lado, hay días en que el espacio entre un tiempo de comida y
otro es más largo de lo acostumbrado. Los perío-dos largos de estudio
son un buen ejemplo de ello. Para estas ocasiones, no debe ser algo pesado
o grandes can-tidades. Mucha cantidad de comida provoca sueño. Al-gunas
sugerencias: frutas (manzana, pera, mango verde, jícama u otra que sea
ac-cesible). También las galletas de avena, barritas de granola, yogures
y las semillas —las de marañón, de ayote (pepitoria), pistachos
o maní—. En cuanto a las bebidas, tomar en cuenta lo dicho con anterioridad
al respecto.
Para terminar, deseo dejar la inquietud de motivar a las cafeterías de
las universidades a que ofrezcan alternativas de alimentos saludables.
Pero, mientras eso sucede, siempre hay una alternativa, ¡la vo-luntad
es la clave! Mis mejores deseos por un semestre exi-toso y sin libras
de más.